Un alto costo

Un alto costo

Abril 05, 2019 - 11:30 p.m. Por: Editorial .

El cambio climático ha tenido efectos nefastos sobre el medio ambiente que saltan a la vista: ecosistemas que desaparecen, deshielo acelerado de los polos, temperaturas cada vez más elevadas y desastres naturales más fuertes y frecuentes. Pero hay otro impacto, el económico, que apenas se empieza a medir y debería ser causa de preocupación.

Los últimos cuatro años han sido los más calientes de la Tierra desde mediados del Siglo XIX. En este periodo de tiempo el mundo también ha padecido los más graves desastres provocados por fenómenos naturales. Y contrario a lo se esperaría, las emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, causa principal del calentamiento global, han aumentado en un 1,7% en lugar de disminuir, como era el propósito de tantos acuerdos internacionales que se han firmado.

De las consecuencias catastróficas para la salud ambiental del Planeta y de quienes lo habitan, se ha hablado bastante. Como también se ha dicho hasta el cansancio que la responsabilidad recae sobre esta raza humana que no sólo le ha hecho daño a su entorno y acabado con sus recursos naturales, sino que ha sido incapaz de cambiar el rumbo y abrir la esperanza sobre un futuro mejor para este gran hogar que ocupa.

La operación que pocos hacen es medir el costo económico de ese daño ambiental. Un informe presentado por la Organización Meteorológica Mundial dice que en el 2018 sólo los huracanes Florence y Michael que azotaron a los Estados Unidos y dejaron 53 y 49 muertos respectivamente, causaron daños por US$49.000 millones.

Mientras tanto las olas de calor y los incendios forestales en varios países de Europa y Asia así como los del estado de California, que dejaron entre todos 1800 víctimas mortales, provocaron “efectos económicos en cascada”, según el informe. Los daños a la infraestructura de energía, transporte y agua, obligaron a cerrar empresas y comercios, lo que significó una alta pérdida de productividad y en consecuencia de puestos de trabajo.

En América Latina el mayor impacto del cambio climático lo sufrió el sector agrícola. Las altas temperaturas del 2018 afectaron los cultivos, sobre todo de cereales, que disminuyeron en promedio un 8% con respecto al 2017. Pero no solo el calor le jugó una mala pasada a la economía de la región; las nevadas inusuales causaron pérdidas cuantiosas en los campos sembrados de Perú, Bolivia, Chile y Uruguay. A todo ello se suma el costo económico del desplazamiento por inundaciones o desastres naturales, que afectaron a 35 millones de personas en todo el mundo y obligaron a dos millones a huir de sus hogares y buscar refugio permanente en otros lugares.

Las pérdidas financieras que ocasiona el cambio climático son muchas y difíciles de cuantificar. Pero si los perjuicios ocasionados al Planeta, a sus recursos naturales y en general al medio ambiente no han sido suficientes para despertar la conciencia colectiva de la humanidad, ojalá el daño económico que ello provoca, y que afecta de una u otra manera a toda la población global, sea un motivo para reaccionar y emprender las acciones decididas que permitan enfrentar el cambio climático y evitar sus nefastas consecuencias.

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