Turno para Centroamérica

Turno para Centroamérica

Junio 23, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...ya está claro que los narcotraficantes, la multinacional del crimen más peligrosa, han trasladado su centro de operaciones a Centroamérica, donde aprovechan la fragilidad de las instituciones democráticas para imponer sus dominios".

Se realiza en Guatemala la Conferencia Internacional de Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica, con la participación de ocho presidentes de ese subcontinente y la presencia de los mandatarios de Colombia y México. Por sus particulares características, el evento está llamado a convertirse en un hito de importancia en el enfoque sobre el narcotráfico como generador de violencia y desestabilizador de las democracias en el continente americano. Según la ONU, “América Central se ha convertido en la región más violenta del mundo fuera de las zonas de guerra”. Tan sorprendente afirmación está apoyada por cifras que aterran, incluso si se comparan con Colombia. Según la Organización Mundial de la Salud, las tasas de homicidio en Guatemala, El Salvador y Honduras están en 100 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Y la región debe dedicar el 8% de su Producto Interno Bruto a combatir las bandas que explotan el negocio asociadas con fenómenos de delincuencia como las maras, pandillas que destruyen sus sociedades.Es pues una verdadera hecatombe la que viven los vecinos. Y se explica en principio por el hecho de estar entre Colombia, el mayor productor de la región, y México, donde en la actualidad están las organizaciones más poderosas y sanguinarias. Sobra decir que al final de la cadena están los Estados Unidos el mercado consumidor más importante, y de donde salen las armas con las cuales se fortalecen las multinacionales del crimen. Por eso, Centroamérica ha citado 50 países para abordar el incierto momento que está atravesando, causado en parte por el éxito de Colombia en la persecución al narcotráfico y la decisión de México de combatir el crimen que produce muertes y destrucción, además de permear gobiernos y fuerzas de policía con su capacidad de corrupción y de intimidación. En otros términos, ya está claro que los narcotraficantes, la multinacional del crimen más peligrosa, han trasladado su centro de operaciones a una región donde aprovechan la fragilidad de las instituciones democráticas para imponer sus dominios. Es el resultado de la resistencia de América a enfrentar un problema que nunca ha sido asunto de cada país. Que no empezó en Colombia donde llegó a desestabilizar su Estado, ni termina en México, donde las organizaciones que se nutren del narcotráfico han producido niveles de crueldad jamás vistos. Ahora está consumiendo energías y recursos valiosos de los centroamericanos, mientras la comunidad internacional sólo aporta un dólar por cada 40 que gastan los pequeños países en combatir al enemigo que se alimenta de una demanda sin fondo. Con razón, el presidente Felipe Calderón afirmó ayer que “la ayuda contra el crimen organizado no es un asunto de caridad”. La Conferencia citada por el Sistema de Integración Centroamericano, Sica, demuestra que lo que está ocurriendo en esa región tiene características catastróficas. Y no podrá ser detenido si el continente americano, con los Estados Unidos a la cabeza, no se une para defender sus pueblos de la amenaza del narcotráfico con algo más que la retórica y las palmaditas en la espalda.

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