Todo por un muro

Todo por un muro

Enero 07, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

En un pulso que inmoviliza gran parte del gobierno federal se ha convertido la batalla de poderes en Estados Unidos. Y el cierre parcial que ya completa tres semanas no parece tener solución.

Entre tanto, el presidente Donald Trump, en una de sus características salidas, advirtió que no tiene ningún problema en continuar con el bloqueo administrativo “durante meses o incluso años”. Cerca de 800.000 funcionarios permanecen en sus casas o algunos pocos trabajando sin cobrar.

Y la situación comienza a afectar a los ciudadanos. Parques nacionales y museos cerrados, o voluntarios que asumen la limpieza de espacios públicos. El cierre Ejecutivo limita las funciones de las agencias federales y el sistema judicial y de no encontrarse un acuerdo en los próximos días la economía comenzará a resentirse.

El estancamiento no parece tener una pronta salida. Trump está decidido a demostrar que sigue teniendo el control, a pesar de que los demócratas recuperaron la mayoría en la Cámara de Representantes. La presión que quiere ejercer el Jefe de Estado para que le aprueben los más de cinco mil millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México se ha convertido en punto de honor.

Aunque el mandatario tiene previstas nuevas reuniones con los líderes demócratas, no parece haber campo para el optimismo pues Trump ha sido enfático en que no firmará ninguna ley que no incluya los US$5.000 millones que exige para su muro. Para los demócratas también es una cuestión de principios y de demostrar que están en condiciones de detener los ímpetus del Jefe de Estado. Por ello la nueva presidenta de la Cámara baja tacha de inmoral la construcción del muro.

Empero el presidente tiene una carta que amenaza jugar: declarar la emergencia nacional y acudir a fondos de reserva militar para construir su promesa electoral. Sin embargo, es claro que aún no quiere llegar hasta ese punto porque sería desconocer el Congreso y pasar por encima de la ley.

Una alternativa que se ha puesto sobre la mesa es que demócratas y republicanos podrían intercambiar el controvertido proyecto a cambio de la protección para los jóvenes indocumentados, los llamados ‘dreamers’ que Trump pretende expulsar del país.

En esta batalla nadie afloja. Para el Presidente metido en la campaña del 2020, la bandera antiinmigración es clave. Con una popularidad que no despegan del 40%, un acorralamiento cada vez más notorio y un evidente cansancio entre algunos los senadores republicanos, Trump sabe que necesita recuperar audiencias. Las fisuras con su partido crecen y dos de sus senadores le pidieron poner fin a la crisis, con o sin financiación para el muro. Para los demócratas es la oportunidad de aprovechar el escenario, sabiendo que pueden acusar a Trump por los nexos de su campaña con Rusia y mostrarse como una opción real para poner orden.

La mesa de la confrontación está servida. Pero en esta pelea los más afectados serán los estadounidenses que continuarán con un gobierno paralizado, mientras el mundo sigue asombrado el errático camino de la política en los Estados Unidos.

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