Terrorismo en el Cauca

Terrorismo en el Cauca

Marzo 26, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

El Cauca, en especial el norte del departamento, es hoy el epicentro de una embestida de la violencia y del terrorismo con propósitos que son evidentes. Por ello hay que escuchar el clamor de sus habitantes y del suroccidente de Colombia para que el Estado actúe en defensa de la legalidad y contra el caos que se quiere implantar allí.

Ayer, los municipios de Miranda, Caloto, Morales, Santa Rosa y Toribío fueron escenarios de bombas y ataques de fusil contra la Fuerza Pública y contra la sociedad. A ello hay que sumarle la explosión que destruyó un sector de la carretera Panamericana en inmediaciones de Santander de Quilichao, donde se desarrolla la toma ordenada por el Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric.

¿Qué duda cabe entonces sobre lo que está sucediendo en el Cauca? Todo indica que hay un propósito deliberado por crear el desconcierto mediante el terror, las bombas y los ataques a instituciones que como la Policía tienen el deber de proteger los derechos de los propietarios contra las invasiones, o de despejar las vías de las tomas que perjudican de manera grave el funcionamiento del país.

También es innegable la presencia de los grupos de violencia empecinados en disputarse el control por el narcotráfico, que ahora pretenden mostrarse como defensores de los desvalidos. Disidencias de las Farc, ELN, reductos del EPL y narcotraficantes de toda clase atacan al Ejército, secuestran y matan soldados y disparan o vuelan la panamericana en medio de la minga, desafiando así el orden, buscando la respuesta de la Fuerza Legítima y poniendo en peligro la vida de miles de colombianos y los derechos que reconoce adquiridos con apego a la Constitución.

Tales actos son inaceptables y deben ser rechazados por la sociedad que está atrapada en medio de la confusión que producen los grupos criminales, y la porción de Colombia que lleva dos semanas padeciendo las consecuencias de la toma de una vía fundamental para el Cauca, Nariño, el Valle y el resto de Colombia. Pero también son un llamado para que las instituciones cumplan con su deber de asegurar la vigencia de las leyes y el derecho a la tranquilidad de los colombianos.

Ya no es momento para anunciar Consejos de Seguridad sino para hacer valer la Constitución. Ante los hechos que suceden en el Cauca, ya es hora de decir basta a tanto desafuero, de descubrir y judicializar a quienes lo están produciendo y de recuperar el orden que reclaman con justicia los habitantes del Cauca y de todas las zonas afectadas. Y de responder con decisión y sin claudicaciones al narcotráfico y las delincuencias que tratan de imponer su dominio, disfrazados de simpatizantes de la protesta social.

Tampoco puede quedar duda sobre la intención de aprovechar la minga para crear el desconcierto que ya aparece en el norte del Cauca. Por ello es necesario que el Cric exprese sin dobleces su rechazo a esa violencia y que colabore con las autoridades en su erradicación. Es lo menos que puede esperarse cuando millones de colombianos padecen los perjuicios de la toma de la Panamericana y el terrorismo que afecta al vecino departamento.

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