Solidaridad en la emergencia

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Solidaridad en la emergencia

Marzo 29, 2020 - 06:55 a. m. Por: Editorial .

La emergencia ocasionada por el Covid-19 ha mostrado las debilidades de todos los países para enfrentar un enemigo silencioso y desconocido, algo para lo cual nadie está preparado. Pero también ha sacado a flote la solidaridad y el trabajo arduo que muchas personas realizan para ayudar a la sociedad a manejar y superar los momentos difíciles.

En su bendición Urbi et Orbi del pasado viernes el papa Francisco destacó a esas personas, casi todas anónimas, que arriesgan su vida y sirven a sus semejantes: “Personas comunes corrientemente olvidadas que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo”.

Ese ejemplo de solidaridad está también en los múltiples esfuerzos de empresas, gremios, organizaciones cívicas y entidades que se unen para aportar a la noble causa de ayudar a los sistemas de salud y a quienes tienen dificultades. Son los que en Colombia y en Cali han entregado mercados, insumos recursos económicos y trabajo para apoyar los esfuerzos de las entidades públicas que también cumplen una labor intensa en los momentos que atraviesa nuestra nación.

Es que la emergencia no es sólo de salud, por supuesto el aspecto más sensible porque son vidas humanas las que sufren la terrible enfermedad o se pierden de manera irremediable. También es la situación que genera el hecho de no poder desarrollar sus actividades normales para generar los recursos para su subsistencia.

Con las limitaciones propias del país, el Estado también está haciendo esfuerzos gigantescos que merecen reconocimiento. Desde los miles de funcionarios, policías, y soldados que vigilan el cumplimiento del confinamiento obligado, hasta la toma de decisiones para repartir auxilios y entregar recursos a las familias que más lo necesitan, así como las medidas para darle liquidez a la economía e invertir recursos e la atención de la emergencia.

Todo eso es solidaridad social, la que permite enfrentar con optimismo el difícil y sorpresivo momento que atraviesan los colombianos. Y debe reconocerse también el aporte de la casi totalidad de nuestros compatriotas que han entendido la importancia de acatar el confinamiento y se quedan en sus casas, aún sabiendo el efecto que les causa la parálisis obligada.

Todavía falta un trecho importante para superar la emergencia y reconstruir la normalidad de nuestras vidas. Entre tanto, es necesario reafirmar la admiración por quienes arriesgan todo para ayudar a la sociedad a salir adelante, y por quienes aportan a ese propósito.

Dijo el papa Francisco “Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos”.

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