Semana caliente

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Semana caliente

Mayo 31, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Una tormenta perfecta ha llegado a Estados Unidos. El país con mayor número de contagiados y muertos a causa del Covid-19 está inmerso en la vorágine de la protesta y las asonadas que desencadenó el asesinato de un ciudadano negro en manos de la policía de Minnesota.

La respuesta del presidente Donald Trump a la pandemia consiste en dejar en manos de los gobernadores la búsqueda de soluciones, materiales y pruebas, mientras silencia a sus críticos dentro y fuera del Gobierno. Ante la peor crisis económica desde la Gran Depresión, que deja sin empleo a más de 40 millones de personas, afirma que “ya pasó lo peor”.

Trump está en campaña para la reelección. Y ante el panorama desfavorable que le muestran las encuestas, presiona la apertura de los negocios, retira a Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, y vuelve a retar a China. Es su forma de cambiar el foco de atención.

Y en medio de la pandemia, el país se incendia con furiosas protestas por el asesinato infame de George Floyd por policías blancos en Minneapolis. La violencia se multiplica noche tras noche de manifestaciones y saqueos. En Minneapolis dos camionetas de policía embistieron a los manifestantes. La policía de Los Angeles detuvo a 500 manifestantes en la noche del sábado, y la de Nueva York a 200. Los incendios, golpizas, y vitrinas rotas no ceden.

Atrincherado en la Casa Blanca, culpa a la oposición y defiende el exceso de fuerza. Su mensaje de agresión por redes sociales con la frase: “Cuando empiezan los saqueos empiezan los disparos”, propagó la rabia ciudadana a docenas de ciudades del país, donde las autoridades locales no pueden controlar la estampida y deben llamar a la Guardia Nacional.

Y el Presidente anuncia que el ejército está preparado para reaccionar a cinco meses de las elecciones y en medio de una triple emergencia de salud, económica y de orden público. Ni el envío de astronautas al espacio sirvió para distraer la inconformidad que brota en los Estados Unidos.

Para completar, el presidente también tuvo otros reveses y polémicas. Beneficiario de Twitter, prometió cerrar la compañía cuando ésta incluyó comentarios sobre inexactitudes e incitación a la violencia a sus mensajes. Se complicó más el acuerdo comercial con China y Estados Unidos suspendió su relación con Hong Kong, lo que los chinos consideraron una intromisión. Y debió posponer la cumbre presencial del G-7 cuando Angela Merkel se negó a viajar por precaución.

Para Estados Unidos, la anterior fue la semana más caliente y dura de las últimas décadas. Y siente que le falta el liderazgo que llame a la concordia y oriente a su nación para enfrentar una pandemia que ya deja cien mil muertos en tres meses.

En cuanto al presidente Donald Trump, todo indica que su objetivo es la reelección, y que sus acciones de gobierno están dirigidas a ello. La estrategia de distraer la atención y atacar a sus contradictores, efectiva durante su campaña y su gobierno, no parece ser la receta adecuada en momentos en que los gobernantes deben ser símbolo de unión para superar los graves problemas que atraviesa Estados Unidos.

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