Salud y economía

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Salud y economía

Abril 05, 2020 - 06:55 a. m. Por: Editorial .

Once días han transcurrido desde el momento en que las autoridades colombianas ordenaron el confinamiento de los colombianos para evitar la extensión del Covid-19, logrando resultados sin duda positivos. Faltando siete días para que se cumpla el plazo de la medida adoptada por el Gobierno Nacional, es de esperar que se tome la decisión correcta para continuar con la protección y a la vez empezar a enfrentar los efectos en algunos casos devastadores que esa disposición ha tenido en la economía nacional.

Por supuesto, la salud pública es la prioridad. Así se entendió desde un principio por los gobernantes nacionales, departamentales y municipales, lo cual llevó a la declaratoria de un estado de emergencia oportuno. Con ello se ha podido aplicar la parálisis profunda en las relaciones sociales con resultados ampliamente positivos, que se refleja en el número de contagios y de muertes registrados como resultado directo de la pandemia.

Si bien existen aún limitaciones para practicar las pruebas de laboratorio, las cifras hasta ahora dan a entender que menos del 2% de las personas infectadas por el Covid-19 han perdido la vida. Aunque los 25 fallecimientos son algo doloroso para nuestro país que debe ser lamentado, también se debe reconocer que la actuación oportuna y el abnegado servicio prestado por los médicos, auxiliares de enfermería, personal administrativo de los servicios de salud públicos y privados, así como las autoridades en general, ha estado a la altura del enorme reto que estamos enfrentando.

También es de resaltar la forma en que hasta ahora se ha actuado para aliviar la crisis que enfrentan las familias y personas de menores ingresos en Colombia a causa del confinamiento. La entrega de auxilios y subsidios para darles liquidez, las medidas para mitigar el impacto de la parálisis y tratar de amortizar los efectos en su capacidad de pago de servicios públicos, así como la solidaridad de amplios sectores de la sociedad, reflejan la voluntad de actuar unidos para enfrentar el enemigo común.

Igualmente se han tomado decisiones para defender el bolsillo de la clase media como diferir los créditos, controlar las tasas de los mismos y ofrecer moratorias mientras pasa la tormenta. Por su parte, la Nación ha adoptado medidas para ofrecer liquidez a la economía, echando mano de sus recursos y actuando desde el punto de vista fiscal y de gasto público y desde la autoridad monetaria para responder a la emergencia.

Eso está bien. Pero también debe pensarse en la grave crisis que registra la economía. Desde el ingreso de las familias hasta la estabilidad de las empresas, pasando por el impacto que han recibido las finanzas públicas con la caída de los recaudos, la necesidad de aumentar el gasto público y el desplome del petróleo, principal generador de recursos para el Estado.

Todo ello debe ser revisado al momento de decidir las medidas que se aplicarán a partir del próximo 13 de abril. Sin quitarle la prioridad que debe tener la salud pública, también hay que pensar en la salud de la economía, factor primordial para el bienestar y la tranquilidad de nuestra sociedad.

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