Ronda de peticiones

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Ronda de peticiones

Julio 30, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Ahora resulta que las Farc se convirtieron en abanderadas de la política y de la flexibilización en los requisitos que cualquier democracia establece para participar en elecciones o formar partidos políticos".

Con advertencias de parte de la delegación que representa al Gobierno y más peticiones de los delegados de las Farc, se inició la ronda número doce de los diálogos en La Habana para tratar de terminar el conflicto. Otra etapa más en el camino trazado para encontrar un acuerdo, que parece alargarse en el tiempo ante la distancia que hay entre los puntos de vista de las partes. El jefe de la delegación oficial presentó de nuevo el punto de vista del Gobierno. Refiriéndose a la actitud de la contraparte, el doctor Humberto de la Calle expresó: “Este no es un proceso para que las Farc hagan política sino para pactar el fin del conflicto”. Al recordarles a los voceros de la guerrilla que las obligaciones no son sólo del Gobierno porque a ellos también les corresponde asumir su parte y no sólo exigir, el representante del Gobierno aludió de nuevo a la reticencia de la guerrilla a reconocer su responsabilidad en las atrocidades que han cometido y su negativa a responder a las víctimas. Con lo cual habrían aportado mucho a la confianza en los diálogos. La respuesta fue una nueva lista de peticiones y reclamos. Ahora resulta que las Farc se convirtieron en abanderadas de la política y de la flexibilización en los requisitos que cualquier democracia establece para participar en elecciones o formar partidos políticos. Y además de reiterar su solicitud de cambiar la doctrina militar y de Policía, se explayaron exigiendo puestos en la Junta Directiva del Banco de la República, en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores y en la Junta Directiva de la Comisión Nacional Electoral. Y revivieron sus reclamos sobre el paro en el Catatumbo, donde sus cuadrillas son protagonistas. Pero nada dijeron de su oferta pública de aportar armas y efectivos para apoyar la protesta, como no se refirieron a su responsabilidad en la tragedia de la Unión Patriótica, partido al cual convirtieron en el brazo político de su violencia. Como guardaron silencio sobre la masacre que cometieron en Arauca, donde asesinaron con tiros de gracia a 15 soldados.La lista de peticiones fue larga. Y con ella desconocieron una vez más el pedido del Gobierno de centrarse en la sustancia de los diálogos. De nuevo, la actitud de la guerrilla demostró su poco interés en lograr un acuerdo rápido, mientras el Gobierno reafirmó su intención de no detener las acciones bélicas ni decretar un cese el fuego que no sea bilateral y hasta tanto se firme el acuerdo que ponga fin a la violencia de las Farc. Se sigue entonces en medio de la confrontación y del deterioro constante que en las Farc causa la desmovilización de sus integrantes, motivada por razones como la decepción, la falta de recursos o la acción efectiva de la Fuerza Pública. Pero también se teme que, además de desgastar sin remedio la credibilidad del proceso, la estrategia dilatoria de la guerrilla llevará a que éste deba adelantarse en medio del debate electoral donde la aspiración del presidente Juan Manuel Santos es una posibilidad. O que se tome la decisión de suspenderlo hasta tanto se conozca el resultado de las elecciones que tendrán lugar en mayo próximo. El Gobierno tiene la palabra.

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