Renta embolatada

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Renta embolatada

Julio 27, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Elpais.com.co

Pero que las preferencias de los consumidores estén cambiando es solo uno de los factores que explican el bajón de esta renta. El más importante es el clientelismo que ha tenido la licorera, evitando que llegue a ella el profesionalismo necesario para interpretar los cambios del mercado. Y para impedir que el monopolio se entregue de manera absurda y cuestionable a empresas con las cuales las dificultades y los escándalos son frecuentes.

Aunque pasó desapercibida, una amarga noticia para el Valle se divulgó esta semana: la reducción en los ingresos generados por el impuesto al consumo de aguardiente y ron que fabrica la Industria de Licores del Valle, ILV.Esta es una de las rentas más importantes con que cuentan los departamentos en Colombia, pues es un monopolio estatal y como tal no tiene competidores. Sin embargo, en el Valle pasó de generar $26.398 millones durante el primer semestre de 2012, a tan solo $11.000 millones en el mismo lapso de 2013. Un decrecimiento del 58%, que representa $15.398 millones menos para las arcas del ente territorial.Los magros resultados se explican en parte por un cambio en el gusto de los consumidores. Mientras el impuesto al consumo de vinos y aperitivos creció un 36%, para un total de $5.598 millones más que el año pasado, el gravamen a las cervezas y mezclas aumentó un 10%, registrando otros $5.075 millones.Pero que las preferencias de los consumidores estén cambiando es solo uno de los factores que explican el bajón de esta renta. El más importante es el clientelismo que ha tenido la licorera, evitando que llegue a ella el profesionalismo necesario para interpretar los cambios del mercado. Y para impedir que el monopolio se entregue de manera absurda y cuestionable a empresas con las cuales las dificultades y los escándalos son frecuentes.Ahora mismo, el Valle afronta varias demandas de sus anteriores distribuidores que pueden ocasionarle condenas por cuantías que agravarán su deplorable situación financiera. En otros términos, la ILV ya no sólo dejó de generar los ingresos que de ella se esperan; ahora es causante de pasivos que a mediano plazo pueden impedir el cumplimiento de las obligaciones fijadas por la Constitución al Departamento.Por eso no es muy afortunado que entre las respuestas que se proponen a la difícil coyuntura sea el abrir las fronteras o buscar socios en otros departamentos. Está claro que el enemigo no está afuera sino adentro: es la tendencia a definir la Gerencia de la ILV desde la óptica de la politiquería que ha conllevado innumerables fracasos y no pocos escándalos de corrupción.Llama la atención que el Valle se sume a una iniciativa como esa cuando no cuenta con una ILV capaz de competir. En cambio, brilla por su ausencia el análisis del plan estratégico de promoción de sus productos, el pilar fundamental para que las ventas y el consumo del Blanco del Valle y el ron Marques aumenten. O la evaluación seria de la posibilidad de reactivar la producción de alcohol, cuya planta está paralizada y sin una estrategia para hacerla competitiva y buscar compradores.Es por lo menos una paradoja el que la Industria de Licores del Valle, departamento donde abunda la caña y la melaza, esté al borde de la quiebra. La respuesta está en su ineficiencia, impulsada con decisión por el clientelismo y la miopía de quienes la han usado como ficha de sus intereses políticos y no como la empresa que debe producir mayores ingresos para atender los servicios que demandan los vallecaucanos.

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