Prioridades para el 2015

Prioridades para el 2015

Enero 04, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Al iniciar el 2015, Colombia enfrenta retos de gran importancia que debe resolver con serenidad y acierto. Sin desconocer la trascendencia que tienen los esfuerzos por alcanzar un acuerdo que termine el conflicto con las Farc, sería un error craso dilatar la solución a los problemas institucionales y a las nuevas realidades que se asoman en la economía.

Al iniciar el 2015, Colombia enfrenta retos de gran importancia que debe resolver con serenidad y acierto. Sin desconocer la trascendencia que tienen los esfuerzos por alcanzar un acuerdo que termine el conflicto con las Farc, sería un error craso dilatar la solución a los problemas institucionales y a las nuevas realidades que se asoman en la economía. El primero y más significativo reto es la crisis de todo orden que padece la Justicia, y que se traduce en una enorme pérdida de credibilidad entre los ciudadanos. Es triste el espectáculo de un paro que por reivindicaciones laborales paralizó una parte considerable del servicio público más importante para la democracia y la convivencia de una nación civilizada. Y el que han dado algunos magistrados que desconocen la gravedad del encargo que significa la designación en sus cargos.Sin duda, la inmensa mayoría de los jueces y de los funcionarios judiciales son personas comprometidas con su misión. A ellos hay que darles la palabra en el Legislativo para poder construir la reforma a la Justicia que necesita Colombia. Ya no es tiempo para más dilaciones o para tratar de lograr acuerdos que no solucionan los problemas, por demás largamente detectados. Ahora es el momento de decisiones que atiendan el clamor ciudadano y destinen los recursos que se requieran para hacer cumplir la ley sin excepciones. Igual de necesario es estar alertas para atender los riesgos que significa el cambio dramático ocasionado por la caída en el precio del petróleo, que a no dudarlo golpeará con rudeza los ingresos nacionales. Y si bien se ha adoptado una reforma tributaria es claro que, por ahora, puede haberse quedado corta ante la magnitud del desplome. Lo cual puede significar una pérdida en la confianza de la economía, si el Estado no da los signos necesarios para mantener la tranquilidad y el empuje que ha tenido el país en los últimos quince años. Colombia es hoy un país involucrado con decisión en la economía globalizada. Y así como existen las amenazas que actualmente se presentan en los mercados internacionales, también hay grandes oportunidades para insertar los productos nacionales en el mundo. Para ello debe partirse del acuerdo entre las aspiraciones gubernamentales y las de la empresa privada. Nada podría ser más perjudicial que un divorcio donde el Estado gasta sin control mientras los empresarios sólo piensan en su beneficio individual.Y está la convivencia ciudadana. En ese propósito hay que aplaudir los resultados en materia de reducción en las tasas de homicidio y demás delitos, producto de una mayor capacidad de la Fuerza Pública para combatir las organizaciones criminales, incluso contra las Farc, que sienten la acción del Estado. Pero hay que poner atención al sistema penitenciario, un verdadero caos que está frustrando los intentos por acabar con la ilegalidad que tanto daño ha causado a la Nación. Por supuesto, los esfuerzos por lograr un acuerdo con la guerrilla deben seguir adelante, como una aspiración nacional. Pero es claro que Colombia también tiene otras prioridades para llegar al progreso y la convivencia que reclaman sus habitantes.

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