Populismo y deporte

Populismo y deporte

Junio 05, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Al deporte nadie le dice que no, mucho menos si es para darle mayor relevancia o para entregarle más recursos que permitan un mejor desempeño de los deportistas. Por ello el Congreso de la República decidió que Colombia ya no tendrá un Departamento Administrativo sino un Ministerio del Deporte, es decir una entidad con más categoría y, al menos en el papel, con mayor alcance.

Esa sería la parte positiva. Sin embargo, con la creación de esa nueva entidad surgen las preguntas, como por ejemplo qué significa que la administración del deporte nacional ya no esté en manos de Coldeportes si no de un Ministerio, si esa nueva dependencia contará con más recursos, si se ampliará la nómina, o si será otra manera de hacer populismo y de paso un medio más por el que se colarán la corrupción y el clientelismo.

De esas malas prácticas ya han acusado a Coldeportes, una entidad con frecuencia cuestionada por el manejo de los recursos y por ser un fortín clientelista. Ahí están como ejemplo los Juegos Nacionales y el despilfarro que han significado: miles de millones invertidos en la construcción o mejoramiento de escenarios deportivos, que nunca se hicieron pero sí se pagaron, tal como ha sucedido en Ibagué o en el Chocó o en San Andrés, donde las platas destinadas se perdieron en los bolsillos de la corrupción y hoy pocos han respondido por esa debacle.

Por ello hay quienes se preguntan si el nuevo Ministerio, además de tener un puesto en el Consejo de Ministros, no terminará siendo otro canto a la bandera con un presupuesto exiguo que no cambie la situación del deporte nacional ni llegue a las regiones que son las que más necesitan de la ayuda nacional para sacar adelante sus ligas o sus escenarios deportivos y recreativos. ¿Acaso significará brindarles un mayor apoyo a los deportistas colombianos o un mayor fomento para la recreación de los colombianos?

El riesgo mayor es que el Ministerio del Deporte que se creará en los próximos meses se convierta en un apetitoso banquete, que se disputarán los partidos como cuota política, alejándolo de los deportistas y las ligas que han demostrado su eficiencia en producir deportistas competitivos y de alto nivel. O que no haya cambios positivos y, por el contrario, se transforme en jugoso botín que se usa para hacer populismo, para nombrar funcionarios como pago por favores o para hacer campañas, entregar contratos a dedo y despilfarrar los escasos recursos que recibirá.

Colombia tiene un gran potencial deportivo con fortaleza en disciplinas que le dan reconocimiento internacional, con figuras consagradas que triunfan y con promesas a las cuales hay que apoyar para darle satisfacciones a nuestra Nación. Para ello ha sido fundamental la ayuda del Estado sin que haya sido necesario un ministerio. Pero no es menos cierto que los descalabros, las críticas y las investigaciones han sido frecuentes en Coldeportes.

Ojalá el nuevo Ministerio se concentre en ello, no en ser un fortín burocrático por el que se cuela la corrupción rampante y se esfuman los recursos que salen del bolsillo de todos los colombianos.

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