Otro año en rojo

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Otro año en rojo

Diciembre 27, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

El mes más caliente de la historia, los peores desastres naturales, cumbres climáticas que resultaron un fiasco y una juventud que exige acciones porque lo que está en juego es su futuro. Ese es el balance del medio ambiente en el 2019, otro año que termina con saldo en rojo.

El fracaso de la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático, COP 25, en la que se buscó infructuosamente un mayor compromiso de los países en la reducción de emisiones de gases efecto invernadero, fue la última frustración del año. Ahí quedó demostrado que el cambio climático y la salud ambiental del Planeta están al final en la lista de prioridades de la mayoría de naciones, en especial de aquellas que tienen la cuota más alta de responsabilidad en su deterioro.

Brasil fue ejemplo del daño que puede causar un gobierno negacionista. El mundo vio cómo su selva Amazónica ardió por semanas sin que el presidente Bolsonaro aceptara el desastre. En lugar de evitar una tragedia mayor, se enfrascó en una pelea con su homólogo francés, rechazó la ayuda internacional y cuando se decidió a hacer algo decenas de miles de hectáreas de bosques tropicales habían sido consumidas por el fuego. Este año en ese país se presentaron 91.893 incendios forestales que destruyeron 170 mil hectáreas, un 62% más que en el 2018.

Si a ese desastre se suman las tierras arrasadas por el fuego en la Amazonia boliviana, peruana y colombiana, la catástrofe causada en el mayor pulmón verde el mundo es incalculable. Como lo son las que ha ocasionado el fuego en Australia, en California e incluso en Siberia y en el Ártico. Arde el planeta cada vez más y la indiferencia sigue constante como si se tratara de una venda sobre los ojos que nadie se quiere quitar para no enfrentar la realidad.

Las temperaturas alcanzaron récords impensables en julio, considerado el mes más caliente en la historia de la humanidad, cuando los termómetros marcaron 46 grados en Europa y 68°C en el Medio Oriente. En ese calentamiento global que es imposible ocultar está la causa de que los fenómenos naturales, normales en un planeta en evolución, sean más frecuentes y destructores, como lo fue el huracán Dorian que alcanzó la categoría 5 cuando llegó a las Bahamas y que en 14 días pasó por la mayoría de islas del Caribe, tocó Estados Unidos, Canadá y llegó a Islandia, en Europa.

En Colombia la buena noticia es que la deforestación ha disminuido en la Amazonia un 17,8%; la mala es que en la región Andina, el Caribe y el Pacífico ha aumentado entre 6 y 10%. Cali y el Valle, que han avanzado en la protección de sus recursos naturales, tampoco pudieron evitar que en este 2019 se presentaran cerca de 1500 incendios forestales que acabaron con centenares de hectáreas de bosque seco; recuperarlas tomará décadas.

Y mientras la Tierra se esfuerza por mantenerse con vida para sus 7500 millones de habitantes, que serán 9500 millones en dos décadas, la responsabilidad parece haberse dejado en manos de adolescentes como Greta Thunberg, la joven de 16 años que impulsa los movimientos contra el cambio climático. A ese absurdo ha llegado el mundo.

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