Otra cumbre más

Otra cumbre más

Septiembre 07, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Rodeados de la expectativa tradicional a sus encuentros anuales, la Cumbre de los presidentes del Grupo de los veinte países más poderosos del mundo dejó apenas anuncios tímidos que poco ayudan a resolver las crisis y los problemas del Planeta.

Rodeados de la expectativa tradicional a sus encuentros anuales, la Cumbre de los presidentes del Grupo de los veinte países más poderosos del mundo dejó apenas anuncios tímidos que poco ayudan a resolver las crisis y los problemas del Planeta. Aunque nunca se espera que de ahí salgan las soluciones, la expectativa era que por lo menos hubiera señales que movieran a la esperanza. Como corresponde a su esencia de cumbre destinada a encontrar acuerdos sobre temas económicos, la declaración final de la cumbre realizada en Hangzhou, China, se concentró en recomendaciones para asegurar el crecimiento de los miembros del G-20, sobre el entendido de que lo que es bueno para ellos significará progreso para el resto de la humanidad. Así, los puntos fundamentales giraron alrededor de los avances y las dificultades que se presentan en la economía mundial, y sobre la necesidad de reimpulsar los factores que hasta no hace mucho hicieron crecer el comercio y las finanzas de los grandes.En ese orden de ideas, la declaración hizo énfasis en la necesidad de profundizar la globalización como herramienta para conseguir ese crecimiento que se remarca una y otra vez en la proclamación. Lo cual lleva a reclamar con decisión el levantamiento de las barreras proteccionistas, así los miembros del selecto grupo sean los que más aplican esas limitaciones para proteger sus productores. Y a declarar respaldos absolutos a las medidas para controlar el flujo de recursos financieros y, en especial, los que denominan “paraísos fiscales”, sin importar que muchos de los integrantes del G-20 sean especialistas en ofrecer refugios como los de Hong Kong, Delaware, Suiza o algunos países de la órbita controlada por Rusia.Y no mucho más. Al inicio, y como si se quisieran anticipar a la decepción final que contrasta con las expectativas del principio de la reunión, los gobiernos de Estados Unidos y China realizaron un pronunciamiento conjunto sobre su intención de ratificar y aplicar lo acordado en la cumbre de París sobre el control a la contaminación para enfrentar el cambio climático. No obstante, las caras largas en el encuentro del presidente de Rusia y de su colega de Estados Unidos no auguraron nada bueno. Quedó claro que la desconfianza y la diversidad de intereses que casi siempre chocan entre sí, sigue siendo la tónica de las dos potencias, así se declare muerta la guerra fría. Allí está reflejada también la razón para que sea imposible lograr siquiera una tregua humanitaria en Siria, o se encuentren soluciones a la guerra de Ucrania, o pueda hablarse siquiera de un propósito común, más allá de las protocolarias declaraciones finales. Llama la atención el énfasis del gobierno de China en la globalización, uno de los tabús más notables del socialismo, así como los esfuerzos de los otros invitados por encontrar fórmulas que le den un respiro a sus economías. Mientras tanto, es claro que de la agenda del G-20 no forman parte fenómenos tan graves para el resto de la humanidad como las migraciones que están ocasionando las guerras y la inequidad en los países que no hacen parte del selecto club.

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