Otra burla a la Justicia

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Otra burla
a la Justicia

Octubre 02, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Parece de mentira la fuga de quien fuera condenada a quince años por la empresa de compra de votos que tenía en Barranquilla. Sin embargo, es la realidad del Instituto Nacional Penitenciario, Inpec, muchos de cuyos integrantes se prestan para burlar la Justicia, promover la impunidad y dejar a la sociedad sin razones para creer en el compromiso de castigar a los delincuentes.

La señora Aída Merlano, quien fuera representante a la Cámara, fue detenida cuando el seguimiento de su campaña y los indicios sobre compra de votos la pusieron en el ojo de la Justicia. Así se descubrió la empresa montada en una casa de la capital del Atlántico para manejar lo que era una enorme suma de dinero con la cual se compraban los votos para su reelección.

Vino después el escándalo por lo descubierto, aunque es un secreto a voces que esa práctica está extendida en todo el territorio nacional. Es, ni más ni menos, la maquinaria clientelista y corrupta con la cual se falsea la voluntad popular y se alteran los resultados al elegir a quienes usan el dinero para comprar la conciencia de quienes no parecen entender lo que significa el derecho a elegir y ser elegido ni las consecuencias que esa venta tiene para la democracia.

Una vez descubierta la empresa criminal, la Justicia actuó en consecuencia, llevándola a los estrados donde fue juzgada y condenada a quince años. Se produjo entonces la reacción favorable de la inmensa mayoría de los colombianos a esa actuación judicial que puso al descubierto una de las peores costumbres que afectan las elecciones, actividad antidemocrática que se nutre a su vez de dineros mal habidos o de contratistas interesados en mantener sus negocios con las entidades públicas, quienes después son beneficiados por sus donaciones.

En el momento de la sentencia se mostró a una persona abrumada por la actuación rápida de sus jueces, y doña Aída fue entregada al Inpec para que pagara su deuda con la sociedad. Hasta que el pasado martes, los colombianos fueron sorprendidos con la noticia de su escape y, lo que es peor, la manera como se produjo el vergonzoso hecho: una cita odontológica de más de cuatro horas, una soga por la cual se descuelga quien debiera tener la más rigurosa vigilancia y una fuga en moto, sin que los guardas que la debían custodiar se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo.

Los videos hasta ahora conocidos dan a entender que en la fuga debieron existir varias personas que actuaron como cómplices y autores de la maniobra. Así mismo, ya se conoce la renuncia del Director del Inpec y de la Directora de la cárcel donde estaba la hasta ayer reclusa y hoy fugada. Pero eso no es suficiente.

Infortunadamente y como ha ocurrido en 120 ocasiones durante el último año, el manejo del régimen carcelario, la corrupción que lo afecta y la inexplicable resistencia del Estado a tomar las decisiones que corresponde, han llevado a que se vuelen los reos y se ponga en ridículo el sistema penal colombiano. Por eso, parece de mentira la fuga de la exrepresentante Merlano, si no fuera la dolorosa realidad que padece la Justicia en nuestro país.

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