No más indiferencia

No más indiferencia

Septiembre 11, 2018 - 11:42 p.m. Por: Editorial .

Diez años después de anunciarse Ciudad Paraíso y la renovación del centro de Cali, los avances no responden a las expectativas y las promesas. Sacar adelante ese objetivo debe ser el compromiso que permita superar las incertidumbres, los incumplimientos y la indiferencia que parece afectar a los caleños.

Las imágenes publicadas el pasado 4 de septiembre por este diario muestran cómo en lugar de los avances esperados se evidencia un deterioro del sector, con demoliciones a medio hacer, lotes convertidos en muladares y la marginalidad acechando cada rincón de la zona céntrica. Ahí comienza la incertidumbre que lleva a preguntarse si se conseguirá el objetivo de convertir el lugar en el epicentro del progreso local.

Esa incertidumbre es mayor por el incumplimiento en las obras más importantes, que debían ser las que jalonaran el cambio en el Centro. Aún no hay certeza sobre cuándo se hará la estación intermedia del MÍO en el barrio El Calvario junto a un gran centro comercial. Por su parte la construcción del búnker de la Fiscalía, compromiso ratificado por la Nación con Cali para el cual el Municipio honró su palabra de aportar el terreno, se convirtió en frustración porque después de varios anuncios ya se sabe que no se hará, pues el centralismo dice que no hay plata.

Y si bien se logró levantar el Palacio de Justicia y concentrar de nuevo los juzgados y despachos que por años estuvieron desperdigados tras el atentado del 2008, son bien conocidos los problemas que afronta la edificación. Tan graves son que hoy está cerrado por un accidente absurdo producto de la improvisación mientras se busca con desespero un sitio donde ubicar los despachos del servicio público más importante para una sociedad.

Con esos antecedentes, Ciudad Paraíso parece hoy más lejana que nunca. Lo que hay en esa parte del Centro es una especie de agujero negro que nadie quiere ver. Es la marginalidad en el corazón de Cali, donde la ilegalidad se mezcla con el abandono y hace evidente la ausencia del Estado así como su incapacidad para convocar a la ciudadanía y gestionar soluciones efectivas en lugar de desplazar los problemas hacia otras zonas, tal como está ocurriendo.

Echarle la culpa de lo que sucede a la Administración Municipal es la manera fácil de exculpar la responsabilidad que le compete a toda la sociedad, que no presiona ni exige que se lleve a cabo la recuperación de uno de los sectores más importante de su ciudad. Habría que preguntar, por ejemplo, dónde han estado los concejales, cuál de ellos se ha puesto al frente para exigir respuestas o cuáles son los debates adelantados en el cabildo. Que no se les olvide que ellos son la voz de los caleños.

Es claro que la Nación debe responder por sus incumplimientos, y las sucesivas administraciones municipales por la lentitud para avanzar en la estación del MÍO o por sus dificultades para proteger lo poco que se ha hecho. Pero el esfuerzo para hacer de Ciudad Paraíso una realidad es de toda la ciudad, porque sin la transformación del Centro será imposible adelantar el desarrollo urbano y social que con anhelo se espera para Cali.

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