No al terrorismo

No al terrorismo

Enero 17, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

De nuevo, el terrorismo criminal se hace presente en Colombia para asesinar a once personas y dejar heridas a otras 87. Si bien el atentado de ayer se cometió contra la escuela de Policía General Santander de Bogotá, las víctimas son ante todo seres humanos.

Son colombianos que fueron sacrificados mediante un procedimiento cobarde e inaceptable, así se pretenda explicar con cualquier discurso. Y murieron o quedaron heridos mediante el terrorismo, instrumento vil e inadmisible, usado por criminales que se empeñan en sacrificar vidas para tratar de paralizar con el miedo a una sociedad, o intentar doblegar la voluntad de los gobiernos y las autoridades de combatir el crimen en todas sus expresiones.

Por eso debe repetirse que el atentado de ayer no fue sólo contra la Policía Nacional ni pretende detener su actuación contra el delito. Fue contra toda la Nación, causado por canallas sin calificativo distinto a terroristas con la intención de revivir la confusión que en otras épocas produjo tanto dolor, tristeza y desconcierto entre los colombianos.

Pero sus autores no deben olvidar que el país se levantó contra la ignominia, rechazó la cobarde extorsión a la cual trataron de someterlo en varias ocasiones y por diferentes motivos, identificó a cada uno de sus autores y aún hoy está empeñada en castigarlos como corresponde. Sin abandonar la legalidad y con la colaboración y el respaldo de toda la sociedad, el Estado asumió su deber y derrotó a los ejecutores y promotores de la barbarie, superando aquellas épocas en las cuales la confusión parecía destruir la confianza en nuestra Nación.

Lo que está sucediendo ahora es una historia ya conocida, en la cual murieron personas inocentes a manos de criminales desquiciados. Y debe tener la misma respuesta. La solidaridad que como personas sentimos con las víctimas y sus familias debe expresarse también con las instituciones y servidores públicos que, como en este caso la Policía Nacional, ponen el pecho y entregan sus vidas en defensa de los colombianos.

Aunque las circunstancias parecieran llevarnos a buscar cualquier forma de impedir que regrese el terror, no es el momento para las dudas ni para crear confusiones llamando a negociar con los autores de semejante atrocidad. Por el contrario, es la oportunidad de actuar con decisión, de exigir la colaboración internacional que se requiera y de perseguir hasta sus últimas consecuencias a los autores del atentado cobarde que se produjo ayer en Bogotá, asesinando a seres humanos que arriesgan su vida para garantizar la libertad y la tranquilidad de todos.

El terrorismo es un delito contra la humanidad y como tal debe ser castigado para impedir que se repita y ocasione la incertidumbre que aparece siempre que los gobernantes y las sociedades se pliegan a los dictados de los criminales, cualquiera sea su origen o denominación. Con todo el dolor y la indignación que ha producido el atentado contra la Escuela de Policía General Santander, Colombia volverá a hacer lo que sea necesario para detener a los terroristas que pretenden amedrentarla.

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