No a la confusión

No a la confusión

Agosto 28, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Aunque no haya alcanzado el umbral fijado por la Constitución Nacional, el resultado de la consulta popular contra la corrupción fue sin duda un respaldo de gran significación para Colombia y en especial para la dirigencia política. Sin embargo, lo que sigue es evitar los protagonismos y la abundancia de iniciativas legales que pueden conducir a la confusión y el desaliento.

Los 11.673.166 votos, de los cuales más del 99 % aprobaron las siete propuestas, son la expresión del rechazo que sienten los colombianos contra las prácticas ilegales, inmorales y antiéticas que en los temas incluidos en la consulta se refieren a la actividad del Ejecutivo, del Legislativo y de la representación popular. Sin embargo, y para evitar malas interpretaciones, debe reconocerse que no alcanzó los votos necesarios para tener la fuerza legal que obligue a aplicar los cambios preguntados a los 36.421.026 colombianos con capacidad de votar.

Ello implica entonces que nadie, empezando por los promotores de la consulta, puede decir que ese resultado tenga poder de vincular al Estado, pues no alcanzó el umbral, así hayan faltado menos de 500.000 votos. Lo que es innegable es que debe tener efectos en la política y ante todo en la actitud de funcionarios públicos y privados a cualquier nivel en el manejo de los recursos que pertenecen a todos los colombianos.
Desde esa perspectiva, no es el momento de hacer declaraciones triunfalistas, ni de reclamar victorias que parecen más un ejercicio partidista con intenciones electorales. Lo que sí debe hacerse es exigir el liderazgo que se requiere para modificar lo que sea necesario y, sobre todo, para promover el cambio de actitud que permita a los colombianos ser partícipes activos en la defensa del patrimonio y del interés común, sin distinción alguna.

En ese orden de ideas, lo primero es revisar a fondo cuáles de las preguntas tienen ya una respuesta en la legislación, y cuáles llevan a lograr el objetivo de lo que debe ser un verdadero pacto sobre lo fundamental en Colombia. Es decir, sobre los valores y principios que deben orientar la actividad tanto pública como privada de nuestra Nación, antes que la definición sobre los salarios de los congresistas y la posibilidad de que sean reelegidos en sus curules.

Y luego sigue el compromiso de detener el raudal de propuestas que aparecen, algunas de ellas aprovechando el fervor popular que despertó la expresión contra uno de los peores enemigos de la democracia y de la credibilidad en las instituciones y en las actividades de nuestro país. Allí debe haber orden y, ante todo, debe existir el acuerdo de la dirigencia nacional para que el esfuerzo sea creíble y pueda ser respaldado.

No está bien que la lucha contra la corrupción, un deber que no admite distinción alguna de color político, se convierta en bandera partidista, en motivo para tachar a quien no esté de acuerdo con las propuestas o en razón para dividir a nuestra sociedad. Los 11.673.166 votos de la Consulta tienen que ser la razón de ser para unir a los colombianos en torno a un objetivo necesario y benéfico para todos.

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