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Mirar al futuro

Agosto 06, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Dos años, la mitad del periodo para el cual fue elegido el presidente Iván Duque, se cumplen hoy 7 de agosto. Aunque debería ser el momento para realizar los acostumbrados balances sobre la gestión de su gobierno, la realidad que atraviesan la humanidad y nuestro país obligan a cambiar y pensar en la manera de unir las voluntades para superar la crisis.

El presidente Duque ha hecho grandes esfuerzos por aplicar los programas y acciones que ofreció en su candidatura. Pero también se ha encontrado con el hecho de tener una minoría en el Congreso, si bien parece superada mediante acuerdo con algunas bancadas. Ello ha dificultado sacar adelante muchas de sus propuestas, y, por el contrario, lo han llevado a ser blanco de críticas por los errores que ha cometido su gobierno tanto como la oposición que no camina en la misma dirección, algo natural en las democracias.

Sin embargo, hace seis meses el país se encontró con la peor amenaza de su historia reciente, la pandemia desatada por la aparición y proliferación del Covid-19. A partir de entonces la situación es otra, demandando decisiones y acciones para enfrentar la emergencia que arriesga la salud y la vida de los colombianos, además de causar graves problemas sociales y económicos a los cuales debe ponerse remedio rápido y efectivo.

En ese aspecto, el liderazgo del presidente Duque y del equipo que designó ha sido de gran importancia para impedir que los efectos de la pandemia fueran mayores. Pero está claro ya que la situación se prolongará, aumentando los problemas que afectan a la economía con sus consecuencias para el bienestar social. Puede decirse entonces que hoy hay otra realidad, muy distinta a la del 2018 cuando los colombianos eligieron a su Presidente y a su Congreso.

Son otros los problemas y otros los desafíos, de mucho mayor calado. La caída del Producto Interno Bruto, el aumento del desempleo, el crecimiento de la pobreza y la dificultad de la administración pública en todos sus niveles y de las finanzas públicas, se han convertido en el gran desafío, ya no para un gobierno sino para el Estado en su conjunto y toda la sociedad sin distingo. Y mientras tanto siguen su curso las dificultades de orden público y de seguridad, así como la necesidad de atender las situaciones e iniciativas requeridas para la buena marcha de la Nación.

Así, ya no es un asunto de discutir si se cumplen o no los planes de desarrollo nacionales, departamentales y municipales aprobados. Ahora es necesario crear un consenso para enfrentar la emergencia más prolongada y amenazante para el futuro del país. Es el deber de diseñar las estrategias y las respuestas que demanda la nueva realidad.

Sin duda son imprescindibles el debate político y las reformas institucionales que no se han podido adoptar en años, pero el momento requiere de la convocatoria a trabajar unidos para superar las dificultades y recuperar el camino del progreso. Ojalá, el presidente Duque pueda congregar esa unión en los dos años que le quedan de mandato y las fuerzas políticas permitan orientar a Colombia en uno de sus más difíciles momentos.

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