Mar de esperanza

Mar de esperanza

Septiembre 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Los problemas más apremiantes para los océanos tienen que ver con la ignorancia y la indiferencia: los seres humanos no comprenden aún las graves consecuencias de su deterioro progresivo.

Tenía razón Jacques Costeau cuando aseguraba que el mar era la única esperanza para la humanidad y por eso todos debían subirse en el mismo barco para salvarlo. Hoy hay urgencia de lograr ese propósito y evitar que los océanos sigan deteriorándose y con ellos la vida en el Planeta.Cada año son más apremiantes las revelaciones sobre el daño sufrido por los mares, que ocupan las tres cuartas partes de La Tierra. Se sabe que el aumento de las temperaturas, la contaminación y la pesca ilegal, entre otros, han llevado en los últimos 40 años a reducir en un 49% las poblaciones de vertebrados marinos, o a que bancos de peces de alto consumo como el atún y el mero hayan decrecido en un 74%. Peor es que se prevea la extinción total del 24% de la fauna y flora oceánica en pocas décadas.Los problemas más apremiantes para los océanos tienen que ver con la ignorancia y la indiferencia: los seres humanos no comprenden aún las graves consecuencias de su deterioro progresivo. En ellos, por ejemplo, se genera la mitad del oxígeno que necesita el Planeta para subsistir, también son los mayores absorbentes de dióxido de carbono y juegan un papel esencial en la estabilidad económica mundial, toda vez que 840 millones de personas dependen de ellos para su subsistencia, 3.100 millones basan su alimentación en productos marinos y se calcula en US$24 billones el valor activo de sus ecosistemas.Tal importancia no se compadece con el bajo porcentaje de los mares que se encuentran protegidos: apenas un 3,4% son reservas naturales, cuando al menos una tercera parte de ellos debería estar bajo salvaguardia mundial. Si bien se deben resaltar esfuerzos como el hecho por Estados Unidos para cuadruplicar el área del parque marítimo de Papahanaumokuakea, en Hawai, o promesas como la de Colombia para ampliar de 6.763 a 27.000 kilómetros cuadrados la zona de protección de Malpelo, falta hacer más.Las acciones a emprender han sido definidas en diversos foros como el de ‘Nuestros Océanos 2016’ que concluyó ayer en Washington, EE.UU., así que es voluntad lo que falta para emprenderlas o gestionar los recursos necesarios. Algunas de ellas tienen que ver con políticas estatales y acuerdos mundiales como la regulación de la pesca ilegal o el control técnico ambiental de las embarcaciones marítimas que apenas se hace en 1 de cada 500 barcos. Otras dependen de esfuerzos conjuntos e individuales para evitar que al mar sigan cayendo por ejemplo el 70% de los desechos industriales, el 90% de las aguas residuales sin ningún tratamiento, o 12 millones de toneladas de basura plástica. Pocos saben, por ejemplo, que la deforestación de los manglares es hasta cinco veces mayor que la de los bosques y que ello le cuesta US$4.200 millones al mundo cada año.La vida del Planeta surgió en sus océanos y puede terminar en ellos si no se hace más para salvarlos o mejorar su salud. Ojalá las sabias las palabras del oceanógrafo Costeau tengan eco en la humanidad y se comprenda por qué en el mar está la esperanza de su supervivencia y cómo todos tienen que subirse en el barco de su salvación.

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