Legislatura histórica

Legislatura histórica

Junio 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"No es muy frecuente que un Congreso compuesto por tantas agrupaciones políticas pueda lograr un consenso tan productivo como el que ahora se está registrando. Y que temas tan difíciles como polémicos logren alcanzar las amplias mayorías que los respaldaron".

A pocos días de culminar la legislatura, el resultado puede considerarse como un suceso histórico que será herramienta fundamental para las transformaciones que necesita Colombia. Es de esperar que esa importante labor sea completada con la decisión del Gobierno de aplicar con rapidez los cambios que autorizó el Congreso de la República. No es muy frecuente que un Congreso compuesto por tantas agrupaciones políticas pueda lograr un consenso tan productivo como el que ahora se está registrando. Y que temas tan difíciles como polémicos logren alcanzar las amplias mayorías que los respaldaron. Ese es el resultado de un trabajo eficaz para convertir en realidad palpable la convocatoria a una verdadera unión nacional alrededor de asuntos fundamentales para el país, superando las tradicionales alianzas que anteponían los intereses partidistas. El mejor ejemplo de ello es la aprobación de la ley de víctimas. Quizás no exista en la historia reciente de América un reconocimiento tan claro sobre la violencia que ha padecido una Nación y sobre la responsabilidad que asume el Estado de reparar a cuatro millones de colombianos que padecieron en carne propia o a través de sus familias por el daño que esa violencia causó en los últimos 26 años. Con el ingrediente de que no fue resultado de una negociación ni significa otorgar reconocimiento político a los agentes de la violencia y menos de reconocer la derrota o la incapacidad de las autoridades legítimas en el combate a la ilegalidad: fue, ante todo, la voluntad política de reconocer los errores, de buscar la verdad y la reconciliación con métodos civilizados. A la par están decisiones como el estatuto de seguridad que crea instrumentos más idóneos para combatir la delincuencia. Y la ley que autoriza al Gobierno Nacional para transformar la Administración Pública, con lo cual se pueden subsanar equivocaciones como la de haber desaparecido el Ministerio del Medio Ambiente o unido el de la Política con el de la Justicia. O la aprobación del estatuto anticorrupción para combatir uno de los peores enemigos del patrimonio público y de la credibilidad de las instituciones. El Congreso también aprobó iniciativas como la ley del deporte que reorganizará el fútbol colombiano y meterá en cintura los factores que generan violencia a su alrededor. O la eliminación del carácter constitucional que tenía la Comisión Nacional de Televisión, uno de los fracasos de la Constitución de 1991. No menos importante son la ley de suelo urbanizable que elimina las trabas para construir proyectos de vivienda de gran envergadura, o la de ordenamiento territorial que apenas ahora empieza a desarrollar los propósitos de la Carta Fundamental aprobada hace 20 años.En los próximos días debe ser aprobada la reforma a las regalías, con lo cual se avanza en mejorar el equilibrio en el manejo de los recursos públicos y en cerrar venas rotas por las cuales se han dilapidado billones de pesos. Sin duda, hoy es obligatorio reconocer la labor que cumplió el Legislativo en materias cruciales para Colombia en crear herramientas y autorizar las transformaciones y las decisiones que demanda el país.

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