Escuchar este artículo

Las energías limpias

Agosto 07, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

La transición hacia las energías limpias es cuestión de responsabilidad. Realizar esa conversión es una obligación que se tiene con el medio ambiente y en el caso de Colombia con aquellas comunidades donde ha sido imposible llegar con un servicio básico que es sinónimo de desarrollo y bienestar.

Al menos en proyección, el país parece avanzar por el camino correcto. En los años recientes se pasó de nueve a veintiún proyectos de energías renovables, mientras otros catorce se encuentran en progreso. Ello significa que Colombia pasará de los 50 megavatios que generaba en el 2018, a producir 2500 megavatios en el 2022 a través de fuentes que son amigables con el medio ambiente y pueden llegar a ser más económicas que las tradicionales.

Ha sido una transición lenta para un país que hace tiempo debió hacer de ello una de sus prioridades porque sus condiciones climáticas, su geografía y su ubicación estratégica son ideales para la generación de energías como la solar o la eólica, mientras que cuenta con una agroindustria que facilita materias primas para la bioenergía. No obstante aquí se ha insistido en la construcción de megainfraestructuras costosas, invasivas e inciertas como Hidroituango, que le han salido más caras para su economía y para sus recursos naturales.

El cambio parece estar en progreso si se tiene en cuenta la agilidad con la que se están desarrollando nuevos proyectos de energías renovables y sostenibles. El Valle está entre los departamentos pioneros como lo demuestran las granjas solares que se han instalado en su territorio así como el compromiso de su industria agropecuaria para producir materias primas como la biomasa, el biogás o el bioetanol. Y como el esfuerzo comienza en casa, son cada vez más las universidades, empresas e industrias vallecaucanas que autogeneran su energía, dando así ejemplo al resto de Colombia.

Si bien este es apenas el comienzo y frente a otras naciones la nuestra aún se encuentra rezagada, el esfuerzo que se está haciendo es importante. Tanto así que según el Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial 2020, Colombia pasó del puesto 34 al 25 en el último año y es el segundo país de Latinoamérica y el Caribe que aparece en ese ranking, superado solo por Uruguay y por delante de Costa Rica y Chile.

Si se cumplen las expectativas, si se impulsa la producción de energías renovables a través de incentivos tributarios y la agilización de trámites, como quedó definido en el decreto 829 de 2020 expedido por el Ministerio de Minas y Energía, el país avanzará más rápido en esa transición. Así dentro de dos años el 12% de la generación de energía en el territorio nacional será de fuentes limpias, y será posible que más colombianos viviendo en lugares apartados, donde el sistema de distribución convencional no ha podido llegar, cuenten con el servicio tal como sucede hoy con 9349 hogares en departamentos como Arauca, Caquetá, Casanare, Córdoba y La Guajira gracias a la instalación de paneles solares en sus regiones.

Con inversión e incentivos Colombia avanzará en esa conversión que es hoy tan necesaria para nuestro medio ambiente, para que se cumplan las metas propuestas en la reducción del calentamiento global y para aligerar el cambio climático. Sobre todo, para que esas comunidades, como las de nuestro litoral pacífico, que hoy permanecen a oscuras vean al fin la luz.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS