Las caravanas de la discordia

Las caravanas de la discordia

Noviembre 05, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Ni las amenazas, bloqueos y peligros han doblegado la determinación de miles de caminantes centroamericanos de llegar a Estados Unidos. Estas caravanas que ahora congregan a migrantes de Guatemala y Salvador, además de los que salieron de San Pedro Sula en Honduras, son un desafío.

Los orígenes de las caravanas aún no son claros. Se dice que fueron promovidas por opositores al presidente de Honduras para desestabilizar su gobierno y obligar su renuncia. También se acusa a la dictadura de Venezuela y la de Cuba de patrocinarlas, la manera de crear un conflicto al gobierno de Donald Trump. Lo cierto es que no se conoce cuál, fuera de sus innegables carencias, es la razón que impulsa a los caminantes, muchos de quienes ya se han devuelto.

Y coincide con la campaña para renovar el Congreso de los Estados Unidos. En la administración Trump no han desaprovechado la oportunidad para sugerir que detrás se encuentran líderes del partido demócrata que quieren generar el caos. Incluso el multimillonario George Soros, opositor del Presidente, ha sido señalado de proporcionar recursos a los líderes de la caravana.

La caravana ha sido aprovechada políticamente por todos los sectores, sin que exista ningún compromiso para encontrar una solución. Donald Trump, en vísperas de unas elecciones que podrían marcar su futuro, apeló a su discurso racista y discriminatorio, acusando a los inmigrantes de ladrones, de ser los principales causantes de la violencia en Estados Unidos. No se ha ahorrado en calificativos y prometió utilizar armas de fuego si los soldados son atacados con piedras.

Al otro lado, los demócratas, sin dejar claro si apoyan o no la marcha, sostienen que la política de Trump es perversa y plantean que el país no puede seguir con el mismo timonel. Y los gobiernos de México y Honduras, sobrepasados por la situación, no encuentran una salida que permita disuadir a los marchantes o que resuelva los conflictos que están ocasionando.

Y nada se sabe sobre cuál es la configuración real de la maratón que emprendieron los caminantes, quiénes son sus líderes, quién los financia y cuál es su cometido además de desafiar a los gobiernos. La situación tiende a agravarse en México, a pocas semanas de que se posesione el presidente electo Manuel López Obrador, estandarte de la izquierda mexicana.

Como ha sido su costumbre, el presidente Donald Trump usa su retórica incendiaria. Con un discurso lleno de amenazas, ordenó el desplazamiento 15.000 militares a la frontera con México, con lo cual pretende contener “la invasión” que se avecina.

La pobreza, la falta de oportunidades y las amenazas de las pandillas son las razones aducidas por los caminantes. Como ha ocurrido en Colombia con los desplazamientos y en la tragedia de Venezuela, el fondo está en la incapacidad de sus Estados para resolver los problemas o contener la delincuencia. Aunque todavía faltan tres mil kilómetros para que lleguen a Tijuana en la frontera con Estados Unidos, los caminantes no desisten.

A medida que avanzan las caravanas aumenta la tensión. Pero no aparecen las soluciones.

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