Las alertas están encendidas

Las alertas están encendidas

Marzo 31, 2019 - 06:55 a.m. Por: Editorial .

Aunque la economía de Colombia es sólida y su crecimiento ha sido la constante de los últimos veinte años, hoy aparecen indicadores que llaman a la alerta. Es momento para hacer los ajustes que sean necesarios, así como para tomar decisiones sobre la marcha de las finanzas públicas que no pueden diluirse en el debate político.

El pasado viernes se conocieron las cifras sobre desempleo que a finales de enero pasado llegó ya al 11,8 % según lo informa el Departamento Nacional de Estadísticas. Qué tanto influye en ese crecimiento la llegada de más de un millón de personas que han huido de la dictadura en Venezuela, se refleja en el hecho de que 450.000 de ellos están solicitando empleo, sin que el país tenga cómo atender esa demanda.

Pero ese es apenas una parte de todo el problema que ha venido creciendo en forma sostenida. Lo cierto es que la encuesta no mide con precisión el efecto que en regiones como el Pacífico, el Catatumbo, Arauca o el sur del país está produciendo el narcotráfico y la violencia. Allí hay un desempleo que se va cubriendo de manera evidente con las actividades criminales, la informalidad y la generación de ocupaciones ilegales.

Tal es el efecto de la migración venezolana que el comité consultivo sobre la regla fiscal, herramienta creada para poner límite al gasto público, autorizó el aumento del déficit fiscal para atender los hechos creados por la demanda de servicios de esos nuevos residentes en Colombia. Al correr del 2,4% al 2, 7%, el Gobierno podrá ampliar el endeudamiento en tres billones de pesos, lo que tendrá consecuencias inevitables en el presupuesto nacional.

Pero no puede olvidarse que el Presupuesto Nacional para el presente año quedó desbalanceado en siete billones de pesos, al no ser aprobada en su totalidad la reforma tributaria que se presentó en agosto pasado. Aunque los resultados de Ecopetrol han significado un alivio oportuno, y el gobierno se ha comprometido en un apretón en sus gastos e inversiones, lo cierto es que el desbalance en las finanzas nacionales es un hecho, aunque no se sabe hasta dónde ha llegado.

De otra parte, la toma de la carretera panamericana está causando serias dificultades a la economía del suroccidente colombiano. Ya se habla de cifras que superan los veinte mil millones de pesos en todas las actividades económicas, mientras aún es incierta la fecha de terminación de esa toma. Que no se olvide el efecto que tendrá para una región donde la presencia de todos los factores de violencia y de pobreza contrastan con las inocultables dificultades del Estado para atender y resolver esas amenazas.

Hay pues un ambiente enrarecido que debe tener respuestas claras y rápidas. En el Congreso de la República se debate el plan de desarrollo para los próximos cuatro años, donde el gobierno del presidente Iván Duque plasmó su visión y ahora está en pleno desarrollo el debate entre los partidos que forman el legislativo.

Es de esperar que en ese ejercicio democrático prime el interés común a todos los colombianos por encima de las apetencias partidistas. Como se dice en la calle, el palo no está para cucharas.

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