La visita fugaz

La visita fugaz

Enero 03, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Una hora y quince minutos duró la visita del secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, al presidente Iván Duque. En ese apretado tiempo se plantearon inquietudes y propósitos comunes, aunque, como parece obvio, debieron quedar por fuera asuntos comunes que requieren mayor profundidad.

Como todo el mundo lo esperaba, los temas principales fueron la situación de Venezuela y la imperiosa necesidad de reducir los cultivos ilícitos y el narcotráfico en Colombia. También hubo referencias a la consolidación del comercio bilateral y la necesidad de actualizar las condiciones fijadas en el Tratado de Libre Comercio firmado en el año 2006.

La situación de Venezuela es, a no dudarlo, la gran preocupación no solo de nuestro país y de los Estados Unidos sino también de todos sus vecinos y del resto de la América democrática. La consolidación de un gobierno totalitario que ha destruido a su país bajo la dirección del régimen cubano es el peor daño que se le puede ocasionar al pueblo venezolano, y el continente debe hacer lo que sea posible dentro de los cauces no bélicos para propiciar el cambio que necesita la patria de Simón Bolívar.

En ese propósito, la colaboración y el apoyo de los Estados Unidos es fundamental. Sobre todo, porque Colombia ha sido afectada de múltiples formas, entre las cuales la migración de cientos de miles de personas a nuestro territorio demanda de muchos recursos para su atención. Pero también, porque debe cesar la causa de esa diáspora generada por la dictadura, lo que implica la necesidad de devolverles la posibilidad de su regreso en un futuro próximo.

El otro punto son los cultivos ilícitos en nuestro país y el narcotráfico que llega a los Estados Unidos para satisfacer su creciente demanda. Aunque es nuestra responsabilidad combatir ese negocio por ser ilegal y por ser el combustible que impulsa la violencia, no es menos cierto que ha desequilibrado a México y a casi todos los países de Centroamérica y afecta al Ecuador.

Es pues un problema que supera el ámbito bilateral y requiere de decisiones claras para combatir el consumo que genera ganancias monstruosas para los traficantes y produce graves traumatismos a la economía y la estabilidad institucional de los países involucrados. Por ello, hoy es más imperioso que nunca definir una estrategia de todo el continente para enfrentar la que es una de las peores amenazas de América.

Y queda el comercio colombo estadounidense como el gran nexo entre dos aliados que buscan mutuos beneficios. Desde esa perspectiva, es de esperar que en la visita se hayan aclarado los efectos que han tenido para Colombia las medidas tomadas por el Gobierno de Donald Trump en la guerra comercial en la cual está comprometido.

Son muchos los temas que hay entre los dos países, considerados los grandes amigos de América. Por ello, la corta visita del señor Pompeo, que siguió a las dos anunciadas y canceladas por el presidente Trump, debe tomarse más como una demostración de amistad y de propósitos comunes y como una reafirmación de la voluntad común por continuar siendo los aliados de siempre.

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