La vida y los manglares

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La vida y los manglares

Julio 31, 2020 - 11:45 p. m. Por: Editorial .

Los manglares son como esos vigilantes encargados de custodiar un lugar, a los que casi nadie ve o determina en el camino, pero que prestan un servicio invaluable y les dan tranquilidad a todos así pasen desapercibidos.

Esta semana, cuando se celebró el Día Mundial de los Manglares, fue la ocasión para recordar por qué estos bosques son importantes, en qué estado se encuentran, qué se hace para mantenerlos vivos y cuáles serían las consecuencias si desaparecieran. Colombia, con sus costas sobre dos mares tiene el privilegio de contar con extensas áreas cubiertas de mangle y con variedades únicas que crecen por igual en el lluvioso Chocó como en la árida Guajira. Tras décadas de indiferencia hacia esos ecosistemas, hoy el interés parece recobrado y hay tareas propuestas para garantizar su protección.

Son 290.000 hectáreas de bosques de mangle las que hay en el país, 74,5% de ellas en el litoral Pacífico, y 12 las variedades nacionales. Esas plantas con formas extrañas, que viven entre el agua dulce y el agua salada del mar, con raíces expuestas que pueden alcanzar el tamaño de una persona como sucede con las que se encuentran en la vallecaucana Bahía Málaga, están catalogadas como los ecosistemas más importantes del planeta. Y no es una exageración porque cumplen distintas funciones, a cual más importante.

Los manglares, por ejemplo, absorben 10 veces más carbono -cerca de 34 millones de toneladas- que cualquier otro bosque terrestre; en buena parte la vida marina depende de ellos porque ahí se refugian cientos de animales para protegerse de los depredadores, mientras funcionan como guardería para huevos o recién nacidos lo que garantiza la continuidad de esas especies. Además, los mangles actúan como barrera protectora de las zonas costeras, atajan el golpe de las olas hasta en un 90% con lo cual impiden la erosión, mientras que minimizan el impacto de fenómenos como los tsunamis o los huracanes.

Si esas tareas que cumplen en relación a la naturaleza son esenciales para la vida, su conexión con las comunidades de los litorales es aún más estrecha y vital porque significan el sustento y la seguridad alimentaria para ellas. Sin los manglares, quienes habitan en zonas costeras como el Pacífico colombiano estarían más expuestos a las inclemencias del clima y no tendrían qué comer o qué pescar para luego vender. Todas son razones de peso para garantizar su conservación.

Décadas de indiferencia llevaron en Colombia a destruir cientos de hectáreas de bosques de mangle, ya fuera para usar su madera, para convertirla en carbón vegetal o para permitir la construcción. Hoy se debe reconocer que se les está poniendo atención a esos ecosistemas, se están desarrollando programas y políticas públicas para su restauración, manejo y conservación, mientras se educa a la población para que ayude en ese propósito.

Cuando se sabe de la importancia que tienen para la humanidad y para el medio ambiente, cuando se comprenden los beneficios que le prestan al planeta y lo que significan en particular para el Pacífico colombiano, no se entiende la insistencia en construir un puerto en Tribugá, conociendo que ello significaría la destrucción del 50% de los manglares de esa bahía y un daño irreparable a las comunidades que viven en la región.

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