La unión es necesaria

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La unión es necesaria

Julio 21, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Instalada la legislatura y elegidos los dignatarios del Senado y de la Cámara de Representantes, el Congreso de la República inicia un período de sesiones que debe calificarse como excepcional. De sus integrantes y de los partidos depende en gran parte el papel que el Estado cumpla en la recuperación de Colombia.

Con la economía experimentando el choque más rudo de la historia, la actividad social, los negocios y el bienestar de los colombianos están atravesando una época de incertidumbres, angustias y carencias. Así lo muestran la caída del 5,5 % en el Producto Interno Bruto, el desempleo que a mayo 31 llegó al 21,4% y la cantidad de empresas e iniciativas que han sucumbido en medio de una crisis que lleva ya cuatro meses y aún no parece tener un final.

Semejante sacudón no puede tomarse como algo pasajero, y mientras se recupera la actividad pública está claro que se requiere la participación del Estado. Pero no esa organización dedicada a repartir subsidios o a ejecutar los planes de desarrollo que fueron elaborados al calor de las campañas electorales de gobernadores y alcaldes, o los aprobados por el Legislativo hace un año en cumplimiento de mandatos constitucionales.

Lo que ha pasado en Colombia y en todo el mundo es un tsunami que puso a temblar el tejido económico y social, y demanda seriedad para enfrentarlo. Es el momento en el cual la capacidad del Estado debe dirigirse a reactivar la actividad social y a proteger el empleo y la generación de oportunidades, puntos esenciales de la democracia y las libertades.

En ese orden de ideas, es el momento para enviar a través del presupuesto nacional para el 2021 el mensaje sobre el papel que desempeñará la Hacienda Pública en los próximos años para darle liquidez a la economía, proteger a la pequeña y mediana empresa e impulsar la reactivación de la sociedad. Y para reorientar los planes de desarrollo hacia las nuevas edades que están apareciendo en todo el territorio nacional y se suman a los delicados problemas de seguridad, de narcotráfico y de informalidad.

Ya no es el momento para seguir con la política tradicional y la preocupación sobre las cuotas de poder que se pueden lograr en el forcejeo natural de un país normal. Ahora, el desafío de la pandemia obliga a poner el foco en la forma en que el Estado usará los instrumentos a su disposición para conjurar la emergencia, como lo son la capacidad de endeudamiento, la posibilidad de promover las obras públicas generadoras de empleo y de dirigir recursos para atender la amenaza de pobreza y miseria que está afectando a millones de colombianos.

Para ello es necesario escuchar la llamada del presidente Iván Duque a la unión que permita superar las diferencias antiguas y los radicalismos, y dirigir la política hacia la solución de los graves problemas que afronta toda la Nación. Ese es el papel que deben cumplir los legisladores y los demás representantes de la voluntad popular sin que ello implique renunciar al control político o al ejercicio de la oposición. Es lo que esperan los colombianos, hoy envueltos en la incertidumbre de una crisis que aún no tiene final próximo.

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