La torpeza y el sainete

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La torpeza y el sainete

Julio 08, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Elpais.com.co

Evo Morales y sus compañeros del Alba aprovecharon el incidente para crear una tormenta. Reunieron a Unasur, que sirvió de plataforma para condenar al “imperio yanqui” y a sus aliados en Europa, lo mismo que para presentar a Evo como víctima del racismo, del secuestro y del desprecio tanto por la soberanía de los países latinoamericanos como de los derechos humanos.

Requerido por Washington bajo acusaciones de espionaje, lo último que se sabe de Edgar Snowden –el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad- es que está viviendo en un área de tránsito del aeropuerto de Moscú desde el 23 de junio, cuando arribó a la capital rusa desde Hong Kong.Por allí pasó Evo Morales, el Presidente de Bolivia. Y dados los antecedentes del asilo que Ecuador le brindó a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, las autoridades estadounidenses sospecharon que Evo, compañero de ideología de Rafael Correa, hubiese aprovechado la oportunidad para recoger a Snowden y llevarlo a La Paz, lejos de la justicia de Estados Unidos.En una sorpresiva decisión, Italia, Francia y Portugal, negaron al avión presidencial boliviano el tránsito por su espacio aéreo, violando la legalidad internacional, lo mismo que tratados vinculantes, por lo que el Presidente de Bolivia debió esperar durante trece horas en Viena. Por ello, el episodio como una ‘torpeza’ de la diplomacia estadounidense. No era una medida eficaz y tan sólo servía para crear malestar.Desde luego, Evo Morales y sus compañeros del Alba aprovecharon el incidente para crear una tormenta. Reunieron a Unasur, que sirvió de plataforma para condenar al “imperio yanqui” y a sus aliados en Europa, lo mismo que para presentar a Evo como víctima del racismo, del secuestro y del desprecio tanto por la soberanía de los países latinoamericanos como de los derechos humanos. Pocas veces se ha dicho tanta palabrería vacua alrededor de una torpeza, sí, pero al fin y al cabo torpeza menor. Evo llegó a afirmar que su vida estuvo en riesgo.Ningún escenario mejor para los dictadores que gustan presentarse como “víctimas del imperio”. Lo han acostumbrado tanto Chávez en el pasado, Ortega, Correa y ahora Morales, quien en su atavío personal aprovechó para remarcar su procedencia étnica de tal forma que no quedara duda de que su dignidad había sido ofendida por ser indígena. Él, que ahora tiene graves problemas con los indígenas de su país por la construcción de una carretera que atravesará el corazón de una de las mayores reservas naturales de Bolivia, debe estar feliz de poder representar el papel del indio digno que ha sido injustamente victimizado.Pero el sainete tenía otro capítulo: dado que fuera de protestar no se podía hacer nada mas, tanto Venezuela como Nicaragua y Bolivia se apresuraron a declarar que están dispuestos a recibir en asilo a Edgar Snowden, a quien Nicolás Maduro calificó como “campeón de la libertad de expresión”. Vaya ironía: regímenes enemigos declarados de la prensa libre, ahora aparecen como defensores y protectores de individuos que se dicen héroes de la libertad de expresión cuando revelan secretos de Estado.Países democráticos del continente, como Colombia, no pueden hacerse eco de este sainete, que sólo tendrá como resultado la mayor opresión de los pueblos sometidos a los dictadores del “socialismo del siglo XXI”. Y que puede tener consecuencias graves si se acepta interpretar el absurdo incidente como una afrenta contra América Latina.

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