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La seguridad es prioritaria

Enero 03, 2021 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Además de la salud y la economía, la recuperación de la seguridad en todos los niveles debe ser la gran prioridad para el 2021. Combatir y erradicar todas las formas de delincuencia y destinar los recursos que sean necesarios para defender la vida y el patrimonio de los ciudadanos debe ser un propósito prioritario de los gobiernos nacional, departamental y municipal.

Las cifras que se han publicado hasta ahora dicen que el 2020 fue un año récord en el descenso de las estadísticas de homicidio tanto nacionales como de Cali, una buena noticia que debe ser reconocida en toda su dimensión pues rompe con los cálculos pesimistas y muestra el resultado de la acción decidida de la Fuerza Pública. Aunque debe admitirse también que en ello pudo influir, y de manera importante, el aislamiento social que se debió decretar entre los meses de marzo y agosto.

Sin embargo, debe reconocerse en primer lugar el impacto que tiene el narcotráfico en la vida del país, en la generación de hechos de violencia que no tienen origen político pero sí causan estragos. Detrás de ese enemigo de la paz está también el asesinato de líderes sociales, el desconocimiento del Estado de Derecho y la creación de zonas en las cuales impera la ley del crimen ante las dificultades de las autoridades legítimas para cubrir todo el territorio nacional.

Semejante enemigo es financiado por la producción de cerca de 1500 toneladas de cocaína, 500 de las cuales fueron confiscadas por las autoridades nacionales y municipales. Así mismo, es lo que ha ocasionado un cambio dramático en el uso de la tierra, desencadenando conflictos y episodios de violencia indiscriminada en zonas como el sur de Colombia, en especial en los departamentos de Nariño, el Cauca y los límites de este último con el Valle.

Es de resaltar el trabajo del Ejército, la Policía y los organismos de investigación para combatir el que es el gran enemigo de la concordia nacional. Pero también, de tomar medidas como la fumigación aérea y el ataque a los laboratorios donde se procesa la cocaína, como la expresión de la firmeza para afrontar la peor amenaza contra la vida y la democracia de nuestra Nación.

De igual importancia es enfrentar la violencia en ciudades como Cali, así se hayan reducido los homicidios con respecto al 2019. Por ello es necesario preguntar de nuevo por qué se aplazaron acciones tan urgentes como el mantenimiento de la red de cámaras de seguridad que se contrató por más de $5000 millones al finalizar el año a través de la Imprenta Departamental.

Es ya incontrovertible que la ciudad tiene graves problemas de violencia e intolerancia, lo que hace incomprensible el que la administración municipal haya recortado en más de $20.000 millones el presupuesto para atender la seguridad de los caleños.

Son muchos los problemas que afectan la tranquilidad de nuestra Nación. Por lo tanto, es de esperar el compromiso de las autoridades nacionales y locales para garantizar a los colombianos uno de los servicios más importantes en el mantenimiento de la paz, la concordia y la tolerancia entre los miembros de la sociedad que los elige.

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