La religión y la política

La religión y la política

Julio 22, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Y por allí cerca estarán los adeptos a la Teología de la Liberación, quienes esperan que el Papa se pronuncie “en cuestiones importantes como pedofilia, el Banco del Vaticano y la resistencia al uso de preservativos en áreas devastadas por el VIH”, según lo ha manifestado André Chevitarese, un intelectual asociado a aquel movimiento católico de origen brasilero.

La llegada del Papa Francisco a Río de Janeiro no sólo será el retorno a casa del primer pontífice nacido en América. Ante todo, será la oportunidad para que el mundo conozca su “evangelio social”, la doctrina con la cual guiará al catolicismo y a la Iglesia en un mundo convulsionado por las crisis.El Papa llega a Brasil en un momento crítico en dos frentes, el religioso y el político. El primero debido a la pérdida de fieles en el país con mayor número de católicos en el mundo, frente a otros cultos cristianos o de otra naturaleza. Y el segundo, por el eco de las movilizaciones ciudadanas contra el derroche de recursos públicos en obras para el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos, mientras se desatienden necesidades básicas de la población.Aunque aún no ha sentado doctrina, la gente percibe al nuevo Papa como un pastor cercano a los pobres, que lanza un mensaje de humildad y austeridad con su comportamiento personal. Lo suyo es la cercanía con la gente antes que la prédica erudita y distante. Algo que puede mostrar cómo piensa enfrentar la competencia religiosa es la atención que dará al Movimiento de Renovación Carismática, respaldado por el Vaticano pero marginado por su estilo durante la visita de Benedicto XVI al país en 2007. Está previsto que el padre Marco Rossi, jefe de los carismáticos, acompañe al Papa en uno de los eventos principales.Y por allí cerca estarán los adeptos a la Teología de la Liberación, quienes esperan que el Papa se pronuncie “en cuestiones importantes como pedofilia, el Banco del Vaticano y la resistencia al uso de preservativos en áreas devastadas por el VIH”, según lo ha manifestado André Chevitarese, un intelectual asociado a aquel movimiento católico de origen brasilero.También visitará a la presidenta Dilma Roussef, acosada por el malestar ciudadano, lo que le otorga un tinte político al periplo papal. Si bien no se espera que el Papa realice algún tipo de confrontación al estilo de las que sostuvo con Cristina Fernández en Argentina antes de ser designado, su oposición al boato y al derroche establece un contraste con el plan de obras públicas del Brasil, al tiempo que la gente reclama por más y mejor educación, transporte público y salud.En este sentido, quizás el viaje de Francisco a Brasil también servirá para comenzar a entender hasta qué punto está dispuesto a abordar temas políticos sensibles en la región. Sin duda, su mensaje de defensa a los pobres está dentro de su filosofía de acercar la Iglesia a la gente y convertirse en vocera de sus necesidades.Pero tampoco puede propiciar con sus gestos y palabras un reavivamiento de las protestas en las calles de Brasil, lo que lo pondría en el inaceptable predicamento de tomar partido en la inocultable disputa política del país más grande de Suramérica. El Papa es a la vez un jefe religioso y político, por lo que resulta inevitable que su visita al Brasil tenga efectos en los dos frentes. Efectos que marcarán el futuro de la Iglesia Católica y su protagonismo en el mundo del progreso y las diferencias sociales de este siglo XXI.

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