La reforma obligada

La reforma obligada

Noviembre 04, 2018 - 06:55 a.m. Por: Editorial .

Aunque el Congreso está saturado de iniciativas que debe revisar antes de terminar la presente legislatura, en la semana que termina recibió para su consideración la llamada ley de financiamiento. Queda pendiente el ajuste para impedir que el Estado siga siendo el causante de las continuas reformas fiscales.

Es la reforma tributaria con la cual el Gobierno aspira a conseguir los catorce billones de pesos que requiere para conjurar el déficit fiscal. La propuesta responde a la visión que tiene la administración del presidente Iván Duque sobre la generación de recursos necesaria para conjugar el acumulado déficit de ingresos frente a los egresos de la Nación. En ese sentido, es casi obligación ineludible para garantizar la estabilidad de las finanzas públicas y de la economía.

De nuevo, y como ha pasado cada dos años en las últimas tres décadas, es el desbalance del Estado que debe ser cubierto por las empresas y por las personas naturales. Lo que debería llevar a presentar antes el programa de ajustes a esa tendencia al gasto, la causa de la emergencia que suena a cada rato para llamar al sector privado, incluidas las familias, a responder por las finanzas del sector público.

En esta oportunidad, el Gobierno aspira a conseguir diecinueve billones de pesos y considera necesario ajustar el impuesto al valor agregado, el IVA, ampliando su aplicación al 80 % de la canasta familiar. Es decir, son los consumidores, las familias sin discriminación, las que deberán pagar ese impuesto cuando compren productos así sean de primera necesidad que hasta ahora estaban exentos ante su impacto en los bolsillos de los colombianos de todas las condiciones.

Tan delicada es la propuesta sobre el IVA, que produjo la reacción negativa de casi todos los sectores de la sociedad, de los partidos políticos incluidos lo de la coalición de gobierno, y de los gremios. Incluso la propuesta de devolver cada dos meses una cifra que ronda los $50.000 pesos a las “familias con menores ingresos” con la cual se presenta la reforma, ha sido cuestionada y no ha sido suficiente para calmar la crítica y el rechazo, lo que ya llevó al presidente Duque a plantear cambios.

Pero también hay aumentos en los impuestos para todas las actividades. Están los jubilados, muchos de los servicios que hoy se ofrecen por internet y de las rentas de trabajo o los ingresos mayores a $30millones. Y habrá rebajas para los gravámenes a las empresas, que deben reducirse al 30 %, en cumplimiento de la promesa de reactivar la economía mediante el incentivo a la inversión privada.

Ya está planteada la propuesta para enfrentar el déficit, con un margen de cinco billones para ser negociada. Sin embargo, y salvo algunas alusiones del Presidente de la República, no aparece la iniciativa para reducir el gasto, cortar la tendencia a otorgar subsidios, combatir la corrupción y cortar la evasión, el contrabando y la informalidad que afectan el ingreso del Estado.

Por ello, los colombianos están abocados a tener que aceptar reformas tributarias obligadas cada dos años, como la que se presenta ahoracon el nombre de ley de financiamiento.

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