La reacción de Ecuador

La reacción de Ecuador

Abril 19, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

La decisión del presidente de Ecuador de terminar la intermediación de su país en los diálogos del Gobierno Nacional con el ELN fue una gran sorpresa para nuestro país. Ahora se debe buscar con los otros garantes el espacio necesario para continuar el esfuerzo.

“He solicitado a la Canciller del Ecuador que frene esas conversaciones y que frene nuestra condición de garante de ese proceso de paz mientras el ELN no se comprometa a dejar de cumplir esas actividades terroristas”. Fue la notificación pública del presidente Lenín Moreno, que sin duda aumenta las dificultades de una iniciativa accidentada y llena de incertidumbres.

Además, es la toma de posición de un país que desde el inicio ha sido generoso en su contribución a la búsqueda de acuerdos en la cual se empeña nuestro gobierno para encontrar la paz. Con ello se le dice a la guerrilla que es inaceptable hablar de paz mientras se usa el terrorismo como instrumento de presión para lograr concesiones.

Es evidente también que el sorpresivo giro del presidente Moreno está influenciado por los asesinatos y secuestros de sus compatriotas, ejecutados por la mezcla de terrorismo y narcotráfico que también ha realizado actos como la voladura de instalaciones públicas en la provincia de Esmeraldas y el asesinato de miembros de su Fuerza Pública.

Por ello, hoy es más necesario que nunca el diálogo franco y fluido entre las autoridades colombianas y las ecuatorianas. La frontera común padece el embate del narcotráfico que se ha tomado a Nariño, al Pacífico, al Putumayo, para producir la coca y procesarla, usando al país vecino como ruta por la cual transporta la cocaína.

Esa cadena hace que el Ecuador experimente el ataque de las organizaciones transnacionales dedicadas al tráfico de drogas para el cual no está preparado. Por eso hay que despejar de dudas las relaciones bilaterales y asumir el deber de colaborar en el combate de un enemigo que ya pasó la frontera y amenaza a ambas naciones, luego de destruir la tranquilidad de Nariño y de convertir a Tumaco en el primer productor de coca en el mundo.

En cuanto a los diálogos con el ELN, la posición del presidente Moreno hace pensar en la necesidad de exigir a sus jefes que se termine el terrorismo como demostración de que ese grupo tiene un verdadero propósito de paz. Sus palabras tienen un valor que debe ser entendido no sólo como la expresión de un sentimiento de dolor o como un rechazo a Colombia por lo que está ocurriendo en la frontera común, a donde nuestro país ha debido desplazar 10.000 soldados.

Lo que ha expresado el Presidente de Ecuador se identifica con el sentimiento de muchos colombianos que reclaman el fin del terrorismo. Y hace pensar también en la urgencia de acelerar esos diálogos para evitar que su ya larga existencia los condene a la intrascendencia y al rechazo por su falta de resultados, mientras aumenta el terror en zonas como el Catatumbo o el Chocó, o se repiten las voladuras a las torres de energía en Tumaco o a los oleoductos en el oriente de Colombia.

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