La memoria necesaria

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La memoria necesaria

Julio 26, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

También debe servirnos para preguntar cuál es el origen de esa violencia que, por fuera del llamado conflicto en el cual se insiste en concentrar la investigación histórica, ha generado el 70% de los homicidios en Colombia. La que ataca en las esquinas de las ciudades por un celular; la que convierte los fines de semana en dramas interminables causados por la intolerancia, el alcohol, el consumo de drogas y la persistencia de la sociedad en conservar conductas que destruyen la convivencia.

El pasado miércoles, el grupo de Memoria Histórica presentó su estudio sobre la violencia que ha golpeado a la Nación durante los últimos 55 años. Un gran esfuerzo para recuperar la memoria de lo que ha ocurrido en nuestro país y confirmar la máxima de que quien ignora su historia está condenado a repetirla.En el caso de nuestro país, ignorar lo que ha ocurrido en las últimas décadas ha sido causa de una violencia irracional que se repitió por años, llevando a los colombianos a una especie de insensibilidad que enseñó a convivir con el horror. Violencia que se ha tratado de adjudicar a razones de contenido político e ideológico, cuando sus causas están en una lucha desenfrenada por la tierra y las riquezas, alimentada por toda suerte de ambiciones y formas de criminalidad y en la cual la gran víctima ha sido la gente del común, aquella que no pertenece a ninguno de los grupos armados. El estudio es un gran aporte para evitar la amnesia que a veces parece atacar a la memoria colectiva. Pero no es el primero ni puede ser el último. Sobre todo cuando señala que tres de cada diez asesinatos han sido originados en el llamado conflicto y son más de 4 millones setecientos mil los desplazados. Más grave aún, el informe titulado “¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad” reconoce que de cada 4 homicidios registrados, 3 de ellos quedaron por fuera de las estadísticas. Es decir, de él se desprende la obligación de completar la investigación para llegar a la verdad que necesitamos conocer todos los colombianos para saber en dónde nos equivocamos y, sobre todo, para entender qué es lo que no podemos repetir. También debe servirnos para preguntar cuál es el origen de esa violencia que, por fuera del llamado conflicto en el cual se insiste en concentrar la investigación histórica, ha generado el 70% de los homicidios en Colombia. La que ataca en las esquinas de las ciudades por un celular; la que convierte los fines de semana en dramas interminables causados por la intolerancia, el alcohol, el consumo de drogas y la persistencia de la sociedad en conservar conductas que destruyen la convivencia.El documento del Grupo de Memoria Histórica debe ser un punto de partida para el necesario debate que, lejos de las disputas partidistas y de los sesgos ideológicos tan comunes en nuestro país, le permita a los colombianos conocer las causas de una violencia perniciosa y casi endémica que se opone al progreso de la Nación. A esa violencia generadora de desigualdad e injusticia que las instituciones democráticas parecen incapaces de combatir, no obstante los progresos de la última década. Cuando se haga el estudio profundo de la violencia, el país se encontrará de frente con la debilidad de sus instituciones democráticas para enfrentar las causas que la originan. Y tendrá que asumir la obligación de respetarlas, de rescatarlas de la mediocridad en la que la sumieron el clientelismo y la indiferencia, y de fortalecerlas como la manera civilizada de resolver las diferencias. Para eso deben servir también las memorias de guerra y dignidad que nos presentaron el pasado miércoles.

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