La guerra incierta

La guerra incierta

Enero 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El terrorismo sigue vivo y actuante como lo demuestra el atentado contra Charlie Hebdo en París, y el mundo sigue condenándolo con vehemencia como lo demostró la gigantesca manifestación de la Plaza de la República".

Pese a la multitudinaria manifestación de millones de personas en la Plaza de la República de París para condenar al terrorismo y defender la libertad de expresión, aún parece lejano el día en que esa conciencia general se imponga sobre la minoría de fundamentalistas que persisten en usar la violencia para promover sus objetivos políticos o religiosos.La gran marcha por la libertad del día domingo es un capítulo más, muy importante, de una confrontación que lleva más de una década y que se inició con la respuesta a los atentados contra las torres gemelas de New York en el 2001. La guerra contra el terrorismo o guerra al terror es una campaña de Estados Unidos, apoyada por varios miembros de la Otan y otros aliados, con el fin declarado de acabar con el terrorismo internacional, eliminando sistemáticamente a los denominados grupos terroristas, considerados así por la Organización de las Naciones Unidas, y a todos aquellos sospechosos de pertenecer a estos grupos.Catorce años después, aquella guerra no da trazas de llegar a su fin y nadie parece en condiciones de proclamar la victoria. El terrorismo sigue vivo y actuante como lo demuestra el atentado contra Charlie Hebdo en París, y el mundo sigue condenándolo con vehemencia como lo demostró la gigantesca manifestación de la Plaza de la República.Para el periodista británico Patrick Cockburn, quien ha estado en campos de batalla desde el 2001, “El resurgimiento de Al Qaeda y sus filiales se ha dado a pesar de la enorme expansión de los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos y de sus respectivos presupuestos después del 11-S. Desde entonces, EE.UU., seguido de cerca por Gran Bretaña, ha combatido guerras en Afganistán e Iraq y adoptado políticas propias de Estados policiales, como la prisión sin proceso judicial, la tortura y el espionaje de sus propios ciudadanos”.Frente a estas tan discutibles medidas de seguridad, agrega Cockburn, los movimientos contra los cuales están dirigidas estas medidas no han sido derrotados; muy por el contrario, se han hecho más fuertes. En los tiempos del 11-S, Al Qaeda era una organización pequeña y bastante ineficaz; a comienzos de 2014, los grupos al estilo de Al Qaeda son numerosos y fuertes.Ya no se combate en un solo frente y contra una organización. La presencia terrorista se encuentra en el norte de África, en el África oriental, en el Medio Oriente, en Pakistán y Afganistán, y también en las principales capitales europeas donde los yihadistas se pueden contar por centenas y tal vez por miles. Tal vez haya que replantear “la guerra contra el terror”, pues según Fukuyama el terror no es un enemigo concreto sino un método de combate.En todo caso, esta guerra se resiste a definirse y su resultado final sigue incierto. Por ahora lo único eficaz parece ser concitar la voluntad de millones para que condenen el terrorismo y defiendan la libertad, como sucedió en París el domingo pasado. Y evitar que sea usada para fomentar el racismo y la intolerancia que tienen no pocos adeptos en occidente.

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