La España interina

La España interina

Septiembre 05, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"De nuevo, los partidos políticos de España fracasaron en su deber de darle a su país un gobierno. Ya son más de 300 días así, y todo apunta a que habrá una nueva elección porque los políticos que podrían facilitar el paso a la normalidad harán todo lo posible por impedirlo".

De nuevo, los partidos políticos de España fracasaron en su deber de darle a su país un gobierno. Ya son más de 300 días así, y todo apunta a que habrá una nueva elección porque los políticos que podrían facilitar el paso a la normalidad harán todo lo posible por impedirlo.Al menos, si se mantienen en su tozudez, como ha considerado alguno de los candidatos a lo que en realidad debería llamarse mezquindad. Mientras tanto, las actitudes egoístas generan los peores efectos en los ciudadanos españoles, sumidos en la incertidumbre y obligados a afrontar por cuenta propia el precio de una crisis galopante.Ellos ya se pronunciaron dos veces frente a quienes se han postulado y no existe una mayoría absoluta para definir quién asuma los destinos de la nación ibérica. Lo que se esperaba es que los líderes de las organizaciones partidistas asumieran la responsabilidad de construir un consenso que evite la falta de un gobierno.Pero pudo más el egoísmo. Ni siquiera pesó el que un partido, el PP, hubiera logrado amplia ventaja y que la constitución ofreciera alternativas para evitar la interinidad, nociva y desmoralizadora. Ahora habrá nuevas elecciones el próximo 25 de diciembre y, como las encuestas lo indican, el resultado llevará a una situación similar. Es decir, no se producirán las mayorías absolutas que reclama la Constitución. Y la culpa no es de los electores. Son los partidos los verdaderos responsables del inmovilismo y de sus catastróficos efectos por su negativa de ponerse a tono con el momento histórico y por los personalismos sin límite de quienes regentan esas colectividades. El actual presidente del gobierno, Mariano Rajoy, encabeza la lista. Contra las evidencias de los números que le señalan por anticipado el fracaso de sus intentos para que le revaliden la confianza para continuar en el poder, el hombre del Partido Popular se mantiene en el empeño de su postulación. Igual lo hace Pedro Sánchez, del Psoe. Él sabe que no tiene cómo ser presidente pero tampoco se quita del medio. Ni raja ni presta el hacha, haciendo oídos sordos a dirigentes históricos de su partido que aconsejan transigir.Ambos reflejan la decadencia, los efectos de la corrupción y la dispersión de los partidos tradicionales, a los que no les resultan alternativas en el populista y cada vez menos confiable Podemos, como ya lo han dicho los votantes. Tampoco tiene opción Ciudadanos, una carta de escaso valor para ganar el juego en calidad de aliado. En manos del rey Felipe VI quedan algunas posibilidades para evitar unas terceras y definitivas elecciones del 25 de diciembre. Gane quien gane, los comicios mandarían un mensaje claro a los habitantes de la Península: en la España democrática de hoy es imposible pactar.El monarca puede hacer consultas para encontrar un nuevo candidato. Ahí es cuando debería abrirse la baraja, porque, a la luz de la Constitución, para ser presidente del gobierno no es requisito ser diputado. Sólo basta ser español y mayor de edad, aunque la Norma se encargue de crear el enredo que hoy tiene en veremos el gobierno de España.

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