La decisión del Perú

La decisión del Perú

Junio 07, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...Lo que sigue es esperar a que Ollanta cumpla sus promesas. Pero no hay que llamarse a engaños, pues el presidente elegido es un hombre difícil de clasificar y un tanto impredecible. Se crió como etnocacerista, evidenció simpatías por el “Socialismo del Siglo XXI” y su vocero Hugo Chávez, y finalmente viró hacia las ideas del brasilero Lula de Silva...".

Luego de una cerrada disputa, Ollanta Humala fue elegido como Presidente del Perú. No se trata de una sorpresa. En un país en el que, pese a los grandes avances económicos, existe un gran descontento popular por la inequitativa repartición de la riqueza, la estrategia de Keiko al presentarse como defensora del statu quo y continuadora de las políticas de Alan García, no le permitió ampliar sus bases de apoyo mucho más allá de los fieles seguidores del fujimorismo. Ollanta cimentó su victoria en el descontento, en su identidad con el profundo Perú de la sierra y en el sentimiento de muchos peruanos de la clase media que no le perdonan a Alberto Fujimori las violaciones de los derechos humanos, el establecimiento de la dictadura y la escandalosa corrupción. El Nobel Vargas Llosa simbolizó este repudio.Las cifras así lo demuestran. Keiko, aunque ganadora en Lima y en las concentraciones urbanas de la costa, en realidad perdió allí las elecciones pues su ventaja fue precaria, mientras que Humala mantuvo su gran diferencia a favor en el Perú de los incas, el de los Andes y la Amazonía, el mundo de los campesinos e indígenas que hablan en quechua y para los cuales las fabulosas cifras de crecimiento del Perú nada significan.Los resultados de las elecciones fueron estrechos y podrían prestarse para entenderlos como la división de la Nación. El lema de “Un Perú para todos, justo y equitativo” caló más en la conciencia de los peruanos que los llamados de Keiko a mantener el sistema, pese a la evidente simpatía con que los pueblos de la sierra recuerdan el gobierno de autoridad y orden de Alberto Fujimori.Lo que sigue es esperar a que Ollanta cumpla sus promesas. Pero no hay que llamarse a engaños, pues el presidente elegido es un hombre difícil de clasificar y un tanto impredecible. Se crió como etnocacerista, evidenció simpatías por el “Socialismo del Siglo XXI” y su vocero Hugo Chávez, y finalmente viró hacia las ideas del brasilero Lula de Silva. Es un hombre de vaivenes y múltiples facetas. ¿Cuál de ellas gobernará al Perú?En sus propuestas de campaña se distanció de Hugo Chávez, su otrora mecenas. Y se comprometió a mantener las políticas que han producido el crecimiento económico, rechazó la posibilidad de propender por reformas constitucionales o promover la reelección presidencial. Difícil de creer, cuando muchos recuerdan que esa también fue la promesa de Chávez cuando aspiró al poder que hoy, doce años después, no piensa abandonar. Al proclamar su triunfo, Ollanta llamó al diálogo nacional y a la concertación de las fuerzas políticas. Pronto se sabrá si sus propuestas eran sinceras o se trataba de un maquillaje de campaña para ganar adeptos y limpiar su mala imagen. Por ahora, la caída de la Bolsa de Lima es un ejemplo de la desconfianza que despierta.Para bien del Perú y de América Latina hay que desear que Humala cumpla sus postulados de campaña y logre éxito en su empeño de distribuir mejor la riqueza. Siempre tendrá que recordar que la mitad del país votó en su contra y que habrá una estrecha vigilancia sobre el rumbo que tome su gobierno.

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