La cumbre de los opuestos

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La cumbre de los opuestos

Julio 12, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Esta semana se llevó a cabo en Washington una cumbre inusual. En el peor momento de la pandemia para ambos países, se juntaron en la Casa Blanca el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y el de Estados Unidos, Donald Trump.

Para el mexicano fue el primer viaje fuera del país desde su posesión el año pasado. El motivo oficial fue la firma del nuevo tratado de libre comercio de norteamérica, reemplazo del Nafta. El ausente, el primer ministro canadiense Justin Trudeau, quien con la excusa del riesgo de salud evitó una cumbre donde cualquier cosa podría suceder.

Fue una visita que reunió dos populistas de costados opuestos, que terminó sin resultados concretos fuera de la protocolaria firma del Tratado.Para los mexicanos, que en un 85% desaprueban de Trump, el viaje fue un fracaso. Aunque según algunas encuestas casi la mitad estaba de acuerdo con la visita, la conclusión fue que México quedó arrodillado frente a su vecino, y enredado en las aspiraciones electorales de Donald Trump, que no ha conquistado el indispensable voto latino.

Las fotos de ambos mandatarios bajo las banderas ondeantes de sus países pasarán a la historia como un hecho innecesario en el cual se olvidaron los insultos constantes a los inmigrantes, las retenciones de niños, y las amenazas comerciales a las empresas con sede en México.

Llama la atención que parece existir una cierta empatía entre López, militante de la izquierda, y Trump, populista de derecha. Sus posiciones frente a temas sociales y económicos no pueden ser más distintas, pero la falta de responsabilidad con el manejo de la pandemia ha sido similar. Las fotos oficiales, sin máscara ni distancia suficiente, marcaron el tono disonante del encuentro.

Al final, Trump halagó a su contraparte y no se refirió al muro entre los dos países, su proyecto emblemático ni a la persecución contra los inmigrantes. No insultó ni humilló en su discurso ni a México ni a López y se mostró optimista por el acuerdo comercial. La relación empresarial entre ambos países, que debe continuar existiendo más allá de quién esté al mando, quedó cimentada. Los dos países comparten una agenda fértil y dinámica que puede funcionar con más fluidez si los presidentes son aliados.

Pero para un sector de la opinión en ambos países, el presidente de México se convirtió en ficha electoral para un presidente del que empezó su campaña en 2016 llamando violadores a sus ciudadanos y no ha cesado en sus intentos de construir murallas reales y verbales con el vecino del sur. Los ataques contra los inmigrantes no se limitan a los mexicanos jornaleros y, se extienden a estudiantes, ejecutivos y familias de todos los países del mundo buscando un reencuentro legítimo en Estados Unidos, a quienes Trump le ha cerrado las puertas.

Todo indica que México ganó poco con esta visita. Por el contrario, Trump tendrá un archivo fotográfico para utilizar como arma política y despertar de algún modo el fervor de la comunidad latina en su país, disminuido por el discurso discriminado donde resalta la obsesión de calificarla como fuente de problemas.

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