La catástrofe australiana

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La catástrofe australiana

Enero 03, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

En estado de catástrofe, así se encuentra Australia luego de dos meses soportando los peores incendios forestales en décadas. La tragedia, además de incalculable, no tiene fin a la vista porque las temperaturas siguen aumentando, la fuerza de los vientos crece y cada día aparecen nuevas conflagraciones que no se pueden controlar.

Nueva Gales del Sur y Victoria son las regiones que han llevado la peor parte en este verano, una temporada en la que son usuales los incendios pero pocas veces en la proporción de los actuales. Se esperaban para mediados de diciembre pero comenzaron en la primavera austral, a finales de octubre; desde entonces ha sido imposible detenerlos pese a que los bomberos, las Fuerzas Armadas, los organismos de socorro australianos han trabajado sin pausa.

Los resultados hasta ahora son devastadores: 19 personas muertas y otras 30 desaparecidas; 5,34 millones de hectáreas arrasadas; 480 millones de animales muertos; 1600 viviendas destruidas, y solo en la playa de Mallacoota cuatro mil habitantes y turistas debieron ser evacuados el jueves por mar y tierra. Las imágenes que se han conocido son dantescas mientras lo peor estaría por venir en los próximos días cuando se calcula que las temperaturas llegarán a 41,9 grados centígrados, los vientos serán más fuertes por lo que el fuego se expandirá sin que nadie lo pueda atajar.

Y si la situación actual es la más devastadora que se haya visto en Australia desde aquel ‘sábado negro’ del año 2009 cuando 173 personas murieron abrasadas por las llamas, ya se vaticina que las escenas se repetirán cada año más pronto y con más fuerza debido al cambio climático que ha enloquecido las temperaturas del Planeta. El país que hoy sucumbe bajo el fuego sí que lo ha sentido, no solo porque el termómetro sube sin control, también porque está viendo cómo su barrera de coral, la mayor del mundo y un ecosistema único, muere a una velocidad alarmante dejándolo sin su protección natural en el mar.

Esa realidad que se repite de diferentes maneras a lo largo y ancho de la Tierra, ya es imposible de tapar. Lo imperdonable es que el tiempo avance y no se haga lo necesario para detener esa espiral que acaba con el medio ambiente y de la que en mayor proporción es responsable la humanidad. Al Primer Ministro australiano le llueven las críticas por no escuchar las advertencias hechas por excomandantes de bomberos desde los primeros meses del 2019 sobre lo que se avecinaba al fin de año, para que tomara las precauciones necesarias. También le reprochan haber entrado en la onda del negacionismo, porque ni siquiera se atreve a hablar del cambio climático.

Es imposible saber cómo terminará la catástrofe que hoy vive Australia, o cuáles serán las consecuencias si, como lo prevén los expertos, los incendios continúan por los dos meses que aún le quedan al verano austral. La ayuda y la solidaridad hacia esa Nación son urgentes y necesarias, pero lo más importante es que su tragedia sirva para que el mundo reflexione sobre la indiferencia y la poca efectividad de sus acciones frente al desastre ambiental que padece el Planeta. ¿O se seguirá poniendo en juego el futuro de la humanidad?

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