La caravana de la pobreza

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La caravana de la pobreza

Enero 24, 2021 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Coincidiendo con la posesión del nuevo Presidente de los Estados Unidos, desde Honduras salió el pasado 16 de enero una de aquellas caravanas de emigrantes ilegales que, se supone, buscan en el país norteamericano el abrigo y las oportunidades que les niega su país. Y como era de esperarse, los gobiernos de Guatemala y México respondieron al desafío, frenando lo que es un acto cuidadosamente organizado para producir efectos políticos sin importar la integridad y los riesgos que enfrentan quienes integran esas movilizaciones.

Que no fue algo espontáneo, lo demuestran las convocatorias por Twitter, Facebook y WhatsApp emitidas semanas atrás para reunirse en la plaza principal de Corinto, población fronteriza con Guatemala, el 15 a las 10 de la mañana. De allí partieron dos mil personas, provenientes de Cuba, Haití, Perú, Bolivia, Costa Rica, Jamaica, Argelia y Libia además de los hondureños, la inmensa mayoría de los marchantes. Y en el camino se les sumaron tres mil más provenientes de El Salvador y Guatemala.

Ante la amenaza que esa caravana significa, aumentada ahora por la posibilidad de crecer el contagio del Covid-19, las cancillerías de Guatemala, Honduras, El Salvador y México emitieron una declaración: “Hacemos un llamado para evitar (…) los peligros que conlleva el trayecto migratorio irregular, previendo que sean posibles víctimas de delitos asociados a esa migración. Asimismo, advertimos sobre las personas que arriesgan la vida de los grupos más vulnerables, utilizándolos para conformar barreras humanas, poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familias”.

Tres días después, los ejércitos y las guardias nacionales de Guatemala y México se unieron para rechazar la marcha que pretendía repetir la tragedia de los inmigrantes que inundan sus países. En especial el país azteca a donde llegaron 68.000 inmigrantes en el 2020 con el propósito de pasar a los Estados Unidos.

De ahí la razón por la cual el gobierno mexicano reaccionó con su Fuerza Pública contra la caravana, no obstante el socialismo reconocido de su presidente López Obrador. Además de aumentar los problemas sociales de su país y de incentivar más movimientos de ese estilo, permitir el paso de la caravana crearía un conflicto innecesario con el gobierno de Joseph Biden.

Por su parte, el presidente de Honduras y su gobierno, responsables de debilitar las instituciones del país y a quienes acusan de estar motivados sólo por el afán de enriquecimiento, se lavaron las manos. Tres días más tarde cuando la caravana fue detenida en la frontera entre México y Guatemala, condenó a sus gobiernos por el tratamiento que les dieron a los caminantes al usar la fuerza contra quienes la pobreza y la
desesperanza de Honduras los lleva a arriesgar sus vidas.

Así terminó la intentona de la caravana, motivada sin duda por la desesperanza que atraviesa Honduras y por el interés de vivir en los Estados Unidos, pero promocionada, financiada e impulsada por quienes usan los Derechos Humanos para crear conflictos y debilitar las democracias. Y eso solo cambiará cuando existan principios éticos y oportunidades de progreso.

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