Kirchner, ante la Justicia

Kirchner, ante la Justicia

Mayo 21, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Diez acusaciones formales a la espera, el primer juicio que se inició ayer y la candidatura a la presidencia como fórmula de su amigo y miembro de su gabinete presidencial, Alberto Fernández. Es el panorama de Cristina Kirchner, la expresidenta que utiliza todos los recursos a su alcance para evadir su obligación de responder a los argentinos por la corrupción en su gobierno y los de su marido Néstor, y por su responsabilidad en la quiebra que afronta el país austral.

Como ocurrió con Lula Da Silva en Brasil, la señora Kirchner usa la política para dar a entender que es una perseguida. En su comparecencia ante el Tribunal Oral Federal por cargos de corrupción, la expresidenta debió pasar por el lado de sus exfuncionarios Julio de Vido y José López quien contó la trama que repartió coimas por doquier y permitió desfalcar al Estado en un contrato por 46.000 millones de pesos argentinos que fue adjudicado al empresario Lázaro Báez y por el cual está también preso Carlos Kirchner, primo de su marido.

Cabe aclarar que la señora Kirchner se salva de la detención por tener el fuero de Diputada. Pero ello no ha impedido que la Justicia de Argentina le tenga programadas cinco audiencias del mismo estilo y por la misma causa, aunque por distintos hechos. Todo hace prever que el juzgamiento de quien manejó el poder durante más de una década durará por lo menos un año, lo que le da un margen de maniobra para seguir explotando la imagen de víctima que adoptó para dar a entender que la persiguen a pesar de su supuesta inocencia.

Y en su habilidad para tratar de desviar la atención y buscar amparo, doña Cristina aceptó ser la fórmula presidencial de su heredero, un día antes de empezar el juicio. Jugada hábil sin duda, que la regresa a la batalla electoral donde los seguidores del kirchnerismo han ganado adeptos ante las dificultades que enfrenta el presidente Mauricio Macri a causa de la crisis económica y social. Los orígenes de esa crisis se encuentran en el populismo y la inmoralidad que quebraron las arcas del Estado argentino, espantaron la inversión privada y convirtieron a su país en un paria internacional apoyado apenas en el Socialismo Siglo XXI de Chávez y Maduro en Venezuela, de Lula en Brasil, de Correa en Ecuador, de Evo en Bolivia, de los Castro en Cuba y de Ortega en Nicaragua.

Hoy, Argentina es un país polarizado debido a las grandes dificultades que padece. A un lado está el partido de los Kirchner que explota los fracasos del actual gobierno en la contención del desempleo, del déficit fiscal y de la pérdida de dinámica en una economía fuertemente golpeada por los diez y seis años de hegemonía ejercida por la familia Kirchner y sus cercanos colaboradores, casi todos en el banquillo de los acusados. Y al otro, un gobierno arrinconado por los fracasos en sus estrategias para detener la caída de Argentina.

Es otro show de aquellos a los que parece acostumbrarse América Latina a causa del populismo que pretende justificar y ocultar la corrupción que lo alimenta en supuestas conquistas sociales que sólo conducen al descrédito de la democracia como sistema de gobierno.

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