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Hay que salvar el MÍO

Octubre 12, 2021 - 11:55 p. m. 2021-10-12 Por: Editorial .

Como muy graves deben calificarse las acusaciones del Secretario de Seguridad y Justicia de Cali sobre los autores de los ataques contra los buses del Sistema de Transporte Masivo. Además de delitos contra bienes públicos que deben ser investigados y castigados por el Estado, esos atentados están destruyendo un bien que les ofrece a todos los ciudadanos sin distingo la posibilidad de transportarse de manera eficiente y segura a todos los puntos de la ciudad.

Al presentar un informe sobre el vandalismo contra los buses del MÍO, el secretario Carlos Javier Soler Parra afirmó: “Detrás de estos actos vandálicos encontramos intereses de personas que tendrían que estar ya por fuera del comercio porque recibieron indemnizaciones por buses, busetas y ‘busetones’”. Y agregó que con ello buscan impedir el funcionamiento del sistema, reemplazándolo por terminalitos en los cuales opera el transporte ilegal.

Cabe anotar que con esos ataques se han herido usuarios, lo cual agrava la situación al poner en peligro la vida de seres humanos y exige con mayor urgencia la actuación de los organismos de seguridad y la Justicia.
Eso reclama que tanto el funcionario como la Administración Municipal establezcan las denuncias que sean del caso, identificando a los autores que al parecer son conocidos por ellos.

También es claro que esas acciones delincuenciales alejan a quienes tienen en el MÍO la posibilidad de movilización, arrojándolos en los brazos de las ya innumerables formas de transporte ilegal en Cali.
Motorratones, taxis colectivos, automóviles sin licencia y los buses citados por el Secretario de Seguridad están además inundando las calles de la ciudad, creando congestiones y polución y acreciendo un mundo sin leyes ni protección para los pasajeros.

Es decir, Cali parece regresar al pasado y el Sistema creado hace 12 años para transformar su vida urbana va directo al fracaso, lo que se agrava con la crítica situación de Metrocali y de los operadores. Menos buses, más inseguridad, competencia desleal y la amenaza del vandalismo parecen condenar al MÍO y a la ciudad a un fracaso si la Administración Municipal no ejerce el principio de autoridad y el liderazgo que se requiere para sacarlo adelante.

Igual de grave es que no exista un pronunciamiento del alcalde Jorge Iván Ospina sobre el futuro que le espera al MÍO en su administración, la forma en que va a protegerlo y la manera en que les va a garantizar a los caleños que el Sistema será rescatado de la deplorable situación por la que atraviesa, agravada ahora por las secuelas del terror y de la anarquía que dejaron los hechos iniciados el pasado 28 de abril. Para ello tiene en sus manos las herramientas que le permiten cumplir con su deber como primera autoridad de la ciudad.

Cali no puede ser condenada al fracaso de su sistema de transporte. Sus autoridades tienen la obligación legal y política de tomar los correctivos, denunciar a los delincuentes que lo destruyen y proteger a sus usuarios.
Y de salvar al MÍO para evitar que la ciudad se hunda de nuevo en el caos y la anarquía que existía en sus calles hace quince años.

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