Frontera del crimen

Frontera del crimen

Julio 31, 2019 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

La región del Catatumbo es hoy el escenario más crudo del conflicto armado en Colombia. Un lugar que del lado venezolano es refugio de organizaciones terroristas como el ELN, el EPL y las disidencias de las Farc, y ahora acoge bandas criminales responsables de balaceras y masacres ligadas al control territorial y la guerra por el narcotráfico.

Lo que empezó como una protección oculta a grupos guerrilleros durante el gobierno de Hugo Chávez es hoy un fenómeno descomunal de predominio de estructuras criminales que aprovechan el caos. Esas organizaciones hacen presencia en doce estados, donde además del tráfico de drogas controlan la minería ilegal en complicidad con la Fuerza Armada de Venezuela.

Es el refugio que impide que nuestra Fuerza Pública persiga a estas organizaciones criminales que siembran el terror contra habitantes de ambos lados de la frontera, y ahora son una amenaza para la propias tropas venezolanas, a las que han atacado y dado de baja a varios de sus integrantes sin que haya una sola declaración de la dictadura que protege a los criminales.

Esa incontrastable tolerancia con la criminalidad por Nicolás Maduro y los militares que lo rodean, sumado a la dificultad de controlar una frontera de más de 2200 kilómetros por la que a diario pasan miles de venezolanos en busca de alimentación y refugio, dificulta aún más el accionar de las Fuerzas Armadas para proteger el territorio.

De ahí la importancia de la intervención adelantada en las dos últimas semanas entre la Fuerza Pública y la Fiscalía General de la Nación en el Catatumbo. Después de muchos años, su trabajo permitió la captura de 148 personas vinculadas a esas organizaciones criminales, incluidos 17 jefes de estructuras, la destrucción de laboratorios y el decomiso de tres toneladas de cocaína e insumos químicos.

Pero falta mucho. Es claro que toda la criminalidad en la vasta zona se disputa el control del narcotráfico. Y hacia ese país están proyectándose estas organizaciones porque saben que son bien recibidas, tal como lo declaró Maduro cuando les dio la bienvenida a alias Iván Márquez y Jesús Santrich, prófugos en Colombia.

El problema del Catatumbo no es de reivindicaciones sociales. Es la amenaza de la delincuencia tolerada y patrocinada por la corrupción del régimen venezolano y la falta de decisión al enfrentarla. Y mientras existan las condiciones que padece la frontera, Colombia está expuesta a todo tipo de amenazas y riesgos.

No se trata de entrar una carrera armamentista que no conduzca a nada. Antes que enfrascarse en un debate con la dictadura venezolana o a contestar improperios, lo aconsejable es que el Gobierno persiga a los criminales en la región e insista en llamar la atención de la comunidad internacional para que se conozca la realidad que se vive en la frontera.

Y que sea esa comunidad internacional la que ayude a evitar el conflicto armado que busca la dictadura venezolana, excusa para seguir aferrado al poder. Lo de Venezuela ya no es sólo una crisis humanitaria: ahora puede desatar un conflicto fronterizo de características impensables.

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