Fenómenos extremos

Agosto 19, 2022 - 11:55 p. m. 2022-08-19 Por:
Elpais.com.co

Entre los extremos climáticos estará atrapado el estado de California si se cumplen las previsiones de los científicos. De los incendios forestales, la sequía y los racionamientos de agua que lo afectan hoy, pasará en cualquier momento a vivir una megatormenta y de ahí a que las temperaturas sean tan altas como las del desierto del Sahara, o más.

No son especulaciones ni la intención es generar temor o recrear escenarios apocalípticos. El anuncio de lo que sucederá en unos meses o en pocos años en esa región de los Estados Unidos es el resultado de estudios juiciosos, de análisis sobre los cambios que se presentan en el planeta y la intención es servir de base para que se tomen las precauciones que evitan consecuencias desastrosas.

El asunto es así: cada año las corrientes atmosféricas arrastran desde el trópico ecuatorial hacia la costa oeste norteamericana extensiones de aire caliente que forman nubes de vapor de agua. Éstas se encuentran en algún punto del Pacífico norte con vientos que las arrastran hacia California, y ahí al chocar con las montañas y la Sierra Nevada se desatan las lluvias. Es un fenómeno anual, natural y normal.

El punto es que debido al cambio climático esa columna de vapor es cada vez más grande, puede llegar en poco tiempo a medir 2000 kilómetros de largo por cientos de ancho y con la potencia de los vientos se formaría una bomba de agua que, al chocar con las montañas californianas, provocaría algo parecido a un diluvio universal. Cuando ocurra, se prevé que las precipitaciones duren semanas, inunden el Estado, sumerjan ciudades y desplacen a diez millones de personas.

Para la quinta economía del mundo, que además es despensa de alimentos y suministros para el resto de los Estados Unidos y otros países, la megatormenta significaría un desastre inédito, incluido el medio ambiente, y conllevaría transformaciones drásticas en la vida de sus habitantes.

En un planeta joven y aún en proceso de transformación, no toda la culpa se le puede endilgar al cambio climático. Pero tampoco se puede negar su incidencia, así como la responsabilidad que le compete a la humanidad en ello. Los extremos que hoy se observan en muchos puntos de la Tierra no son coincidencia; las temperaturas suben cada año, los incendios forestales se suceden, como pasa en España, Francia o la misma California; ríos como el Rin se secan y son cada vez más los países con sequías permanentes, como Irak.

De ahí la reflexión que la humanidad debe hacer y la urgencia de asumir las consecuencias de lo que el afán de progreso y riqueza le ocasiona al medio ambiente. Hay que acelerar la investigación y el desarrollo científico sobre el cambio climático y las variaciones que suceden en la Tierra no solo por la contaminación, para así entender cómo hacerles frente a los fenómenos naturales.

Estimativos sobre el aumento de las temperaturas o las megatormentas futuras parecen propios de la ciencia ficción. Pero se deben tomar en cuenta para saber qué vamos a hacer para evitar tragedias que, como la prevista para California, pueden ocurrir en cualquier parte.

VER COMENTARIOS