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El turbulento 2019

Diciembre 29, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

La turbulencia marcó la pauta mundial en este año de fervorosa actividad electoral y un clima general de incertidumbre. La frase del año, según el diccionario de Oxford, fue “emergencia climática”.

El 2019, el segundo más caliente de la historia, fue marcado por incendios en California y en Brasil, el Ártico derritiéndose, heladas y olas de calor y la voz de alerta de una joven ambientalista, Greta Thunberg. El mundo se despertó a la emergencia después de décadas de advertencias de científicos.

También fue el año de la protesta ciudadana. El mundo salió a la calle, desde Hong Kong hasta Santiago, de Moscú a Bogotá. El descontento con el poder, razón de ser de los chalecos amarillos en Francia y de los manifestantes en el Líbano, en Iraq, Holanda, Indonesia y demás no son de derecha ni izquierda, no tienen líderes y detonaron por asuntos puntuales: un billete de metro, una ley de extradición, los debates pensionales, la ley de minería.

Se acabó el consenso sobre el libre comercio y el péndulo parece devolverse hacia los bloques regionales. La renegociación del TLC entre Estados Unidos y México, los aranceles arbitrarios de Trump, las barreras del comercio con China, y la fragilidad, demuestran la forma en que los bloqueos comerciales siguen siendo herramientas políticas. Desde el queso hasta los camiones, desde las motocicletas hasta el acero, la nueva cara del comercio global es más antipática y cerrada.

También se erosionó la privacidad. Los gigantes de Facebook y Google pasaron de emprendedores innovadores a amenazas mundiales. Con la tecnología llegaron las filtraciones, el ‘hacking’ de los datos personales, campañas electorales y el creciente espionaje industrial. Los gobiernos no alcanzan a legislar, las empresas tardan en crear la seguridad que requiere para defenderse, y los ciudadanos siguen compartiendo su información personal. Además, las noticias falsas causaron estragos en la política, los negocios y hasta en la farándula.

Quizás la tendencia más preocupante es el deterioro de Occidente. El protagonista principal de este fenómeno es Donald Trump con su política de transacciones e indisciplina que escoge sus aliados por razones personales y no estratégicas. Estados Unidos ha dejado vacante la silla del liderazgo mundial, se retiró del Acuerdo de París, desestima la Otan y la ONU, y bombardea de insultos a sus aliados. En Europa está la salida de la alemana Angela Merkel, las controversias del Brexit, los líos internos de Macron, y un nuevo populismo.

En América Latina los dos últimos años de elecciones muestran un patrón incierto, marcado por la falta de solución de la crisis venezolana y su impacto en Colombia, el colapso de Argentina, la caída de Evo en Bolivia y el caos de Chile. Hay líderes interesantes como Bukele en El Salvador, inciertos como López Obrador en México y disfuncionales como Bolsonaro en Brasil . Se destaca sin embargo una democracia que aguanta y se espera un repunte económico que podría mitigar el malestar regional.

Fue el 2019 un año turbulento, donde tanto los ciudadanos como el planeta anunciaron la necesidad de un cambio.

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