El túnel de La Línea

El túnel de La Línea

Enero 30, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Ningún argumento ha sido capaz de hacer entender al centralismo que es mejor construir vías menos riesgosas y más adecuadas, que la rehabilitación de la que une a Ibagué con Armenia".

Con la caducidad luego de seis años de iniciado, culminó el contrato para construir el túnel de La Línea, en la carretera que une al centro con el occidente del país, incluida Buenaventura, donde está el puerto más importante de Colombia. De nuevo se aplazan las expectativas de tener una vía siquiera aceptable que redujera los tiempos y los costos de transporte, elemento sustancial en el propósito de ser competitivos.La caducidad fue decretada el pasado martes, luego de un proceso que no fue improvisado. En él, el Gobierno a través del Instituto Nacional de Vías, Invías, y la firma interventora demostró el incumplimiento que da origen a su decisión. Luego de que se cumpla el trámite de la reposición, seguirá entonces un largo y complejo camino de demandas y procesos de arbitramento, la demostración de que más que un propósito de llevar a cabo las obras, lo que existe es un complejo entramado de normas y procesos licitatorios donde lo que importa es la batalla jurídica con la cual se pretende derrotar al Estado.Pero en la práctica será la Nación la derrotada puesto que no podrá resolver uno de sus nudos gordianos de la comunicación terrestre. Es La línea, esa montaña que durante más de cien años ha sido el nexo precario y pleno de dificultades entre el Océano Pacífico y la capital de la República. Donde se han invertido ingentes recursos, pese al riesgo que ha significado para los transportadores que utilizan esa carretera, con el enorme costo en combustibles, tiempo perdido y accidentes que ha ocasionado.Ningún argumento ha sido capaz de hacer entender al centralismo que es mejor construir vías menos riesgosas y más adecuadas, que la rehabilitación de la que une a Ibagué con Armenia. Por eso se celebró un contrato de $630.000 millones, para construir un túnel de 8, 65 kilómetros de longitud en un punto a más de 2.000 metros de altura, lo que de por sí es discutible. Y de 14 túneles adicionales, acompañados de 23 puentes y 25 kilómetros de carretera. Hoy, después de concluido el plazo de ejecución, la Ministra de Transporte informó que al paso que iba se requerirían $400.000 millones más y otros cuatro años para cumplir el objeto del contrato.Parece obvio que el Gobierno debía caducar el contrato, porque ninguna de las obras incluidas en él había sido concluida. Pero también está claro que la solución se extenderá de nuevo, llegando a un plazo hasta ahora incierto y dependiente en parte del trámite que tengan los asuntos judiciales sobre el contrato caducado. Así, se debe preguntar cuál será la solución para evitar los perjuicios que para la economía y la conectividad de Colombia ha causado el insistir en una vía que durante 60 años ha demostrado sus limitaciones.La respuesta está en construir vías alternas que permitan una comunicación fluida entre el oriente y el centro del país y el Pacífico, donde están las oportunidades de progreso. Eso será posible siempre que el centralismo dé paso a soluciones más racionales, que reconozcan posibilidades distintas a un túnel construido dos mil doscientos metros más cerca de las estrellas.

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