“El que escruta elige”

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“El que escruta elige”

Octubre 22, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

En una demostración de cómo se usa el poder cuando se controla todo el Estado, Evo Morales se acerca a su cuarta reelección en Bolivia. El manejo que le ha dado el Tribunal Supremo Electoral a los escrutinios tiene a la mitad del país sublevado contra lo que tiene todos los ingredientes de una trama dirigida a asegurar desde ya la continuidad del régimen al cual pertenece.

El domingo en la noche, horas después de cerradas las urnas, los datos que emitía un programa contratado por el mismo Tribunal decía que contabilizado el 83% de la votación, Morales tenía el 45,28 % de los votos y Carlos Mesa, de la oposición, el 38,16 %. Es decir, no se cumplía uno de los dos requisitos para declarar triunfador al presidente en trance de reelección, y quien ha hecho todas las maniobras posibles para lograr ese objetivo.

De pronto, la autoridad electoral que los bolivianos no reconocen como la entidad independiente que debería ser si no como una dependencia más del gobierno en la medida en que está conformado por adeptos al oficialismo, detuvo la información. Y 20 horas después reanudó el conteo físico, anunciando que llevaba contabilizado el 95,30% de los votos y Morales tenía una ventaja de 10,1 puntos (46,87 %) sobre Mesa (36,73 %). Es decir, avisó que casi todo estaba consumado a favor de la continuidad.

Continuidad que de por sí es polémica, pues la Constitución que hizo aprobar el mismo Evo en 2009 prohibió expresamente la reelección por más de dos períodos. Pero, ya se sabe, sus partidarios, el dominio sobre los jueces y el peso de su régimen como detentador absoluto del Estado, consiguieron la interpretación que se necesitaba para permitir la participación del líder cocalero en una nueva elección.

La respuesta ha sido la protesta de miles de bolivianos que objetan las manipulaciones para falsear los resultados de la elección, como lo demostraron con el descubrimiento de casas donde se almacenaban los tarjetones mientras las autoridades actuaban en otros recintos. Son protestas que apenas se inician, pero que denotan el rechazo contra el fraude que pretende asegurar desde ya la continuidad del caudillo y el cansancio de un régimen que ahoga la democracia por la vía de perpetuarse.

La maniobra parece innecesaria, en la medida en que Morales tenía una distancia a su favor y podría ganar en la segunda vuelta. Pero todo indica que en el presidente de Bolivia y los integrantes del Tribunal Supremo Electoral existe afán por asegurar desde ya la victoria, sin importarles el rechazo nacional e internacional a las artimañas inconstitucionales y electorales que han realizado para conseguir su propósito.

En los alrededores de 1860, en Colombia se acuñó la frase “el que escruta elige” para denotar el poder de los encargados del poder electoral. Es decir, quien tiene el poder y controla la facultad de realizar las elecciones, contar los votos y declarar el ganador, es el que tiene el poder para distorsionar la democracia. Y de causar la reacción airada de un pueblo que, como el de Bolivia, aún cree que tiene una democracia y puede elegir libremente a sus gobernantes.

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