El punto de equilibrio

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El punto de equilibrio

Enero 21, 2021 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Al lado de los esfuerzos por controlar la pandemia y evitar los estragos que causa, está la necesidad de proteger las múltiples formas de empleo y emprendimiento que generan recursos, evitan la pobreza y aseguran el bienestar para gran parte de la sociedad. Encontrar el punto en el cual se hagan posibles ambos propósitos es una obligación que no corresponde sólo al Estado.

Luego de un año de intensos debates y de estadísticas de terror sobre los resultados que ha dejado la pandemia, mucho es lo que se ha escrito y dicho sobre la necesidad de evitar que las aglomeraciones y la falta de precauciones sigan siendo la principal causa de contagio y de muerte. De igual manera, en todas partes del mundo existe una polémica encendida sobre las consecuencias que ha dejado el aislamiento social y la parálisis para la economía de los pequeños y medianos empresarios, para la actividad cultural, el turismo y la diversión.

Lo más claro es que aún no existen alternativas más efectivas que el aislamiento social, y que las personas, en especial la gente joven que no presenta síntomas aunque sí están contagiados y son portadores y agentes del coronavirus, se niegan a aplicar las recomendaciones que evitan la contaminación y la detienen. Por ello, y ante el recrudecimiento que se ha presentado y obliga a tomar medidas radicales como el toque de queda en Cali para evitar la propagación del Covid-19, la protesta crece.

Al otro lado están aquellas actividades que se basan en la convocatoria a espectáculos, fiestas, exposiciones, a la venta de servicios o a los centros comerciales que en todas sus expresiones necesitan de la afluencia de personas. De ello dependen millones de empleos y familias, los que sin duda son los grandes damnificados de esas decisiones con las cuales se le da prioridad a la salud por encima de lo que muchos sectores califican como ambición de riqueza individual.

Hay pues una contradicción que debe resolverse, como lo mostró la manifestación del pasado miércoles frente al Centro Administrativo de Cali. Fue la concentración de músicos, propietarios de sitios culturales y de diversión y de pequeños empresarios que reclamaron atención ante la situación que están atravesando por las medidas que ordenan el toque de queda prolongado en la ciudad, obligado por la emergencia que afecta al sistema de salud para atender las víctimas de la pandemia.

Y en el medio están quienes no parecen entender la importancia de su aporte para evitar que se tomen las drásticas medidas, lo que demuestra lo difícil que es la disyuntiva que enfrentan las autoridades, por un lado para proteger la vida, la salud y por el otro el derecho al trabajo.

La clave entonces puede estar en lograr que esos empresarios sean promotores de la protección que se requiere para llevar una vida lo más cercana posible a la normalidad. Y hacer que se respeten las medidas que como el uso de tapabocas, la distancia y el aseo, son tan elementales como necesarias para detener la propagación del mortal virus. En eso puede estar el equilibrio para contener las medidas drásticas que paralizan la sociedad.

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