El primer intento

El primer intento

Febrero 24, 2019 - 06:55 a.m. Por: Editorial .

Desórdenes, camiones incendiados por militares leales a Maduro y sus conmilitones y un conflicto en ascenso entre Colombia y Venezuela, son apenas una pequeña parte de lo que ocurrió ayer cuando se inició el operativo para hacer llegar a los venezolanos la ayuda humanitaria recolectada por la comunidad internacional. Es el desencadenamiento del último de los intentos por acabar con la tiranía en la patria de Simón Bolívar.

El pueblo de Venezuela fue el gran protagonista de una jornada que debe marcar el final de la dictadura chavista. Cientos de miles de personas salieron a las calles a exigir que las fuerzas militares comandadas por un general Padrino permitiera el ingreso de lo que ya no se encuentra en su país: comida, medicinas, suplementos de aseo, atención para los niños. No había allí nada de material bélico.

Pero sí estaban cientos de miles de venezolanos que hacían cadenas para proteger los camiones que trataban de ingresar a su país de manera pacífica, desafiando el absurdo mandato del régimen militar. El resultado fueron varios camiones quemados, una decena de muertos, centenares de protestas en todas las ciudades y municipios contra la actitud de quienes desde el poder de las armas quieren impedir que la Nación reciba la solidaridad del mundo libre.

Es cierto que los esbirros de la dictadura impidieron por ahora y con violencia que llegará la ayuda que necesitan los venezolanos. Pero también es innegable que parte de ésta pudo entrar por el Brasil, apoyada sin duda por militares que no están de acuerdo con la locura totalitarista e inmoral de sus jefes, Y que sesenta integrantes de las Fuerzas Armadas venezolanas se negaron a atacar a sus compatriotas y desertaron hacia Colombia, declarando su reconocimiento al presidente interino Juan Guaidó.

Fuerza bruta, represión, gases lacrimógenos, sicarios con las caras cubiertas que disparan contra quien proteste en ciudades como Ureña, frente a un pueblo desarmado cuyo escudo es su himno nacional y que enfrenta el aparato montado por el chavismo y respaldado por Cuba. Ese puede ser el resumen de lo que se vivió ayer en Venezuela, lo cual puede catalogarse como la decisión de enfrentar con valor a la maquinaria de terror y corrupción que tiene como cabeza visible a Nicolás Maduro.

No importa que esa dictadura declare rota las relaciones con Colombia. Nuestro país, desde su Presidente hasta el último de sus ciudadanos, ha sido consciente de su obligación de apoyar el grito de libertad de los hermanos venezolanos y así lo seguirá haciendo, sin recurrir a la violencia que espera la tiranía para tratar de conseguir el respaldo que le niega su nación.

Ayer se produjo el primer intento por hacer ingresar la ayuda humanitaria. Los venezolanos demostraron que están dispuestos a hacer lo posible por el triunfo de esa solidaridad mundial.

Pero también mostraron que están decididos a mantener su dignidad, a recuperar su libertad y a terminar con la dictadura cruel e inhumana que prefiere quemar esa ayuda antes que beneficiar a los millones de seres humanos condenados por ellos al hambre y la desesperanza.

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