El nuevo paro

El nuevo paro

Noviembre 20, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Como si fuera poco con los trescientos cuarenta y nueve paros y manifestaciones realizados en los últimos tres meses, para el viernes próximo se anuncia una movilización de camioneros que exigen tantas concesiones y presentan tantos reclamos que pueden ser imposibles de atender.

Todo indica que se presentará un nuevo pulso con el Gobierno, obligando a usar la fuerza para evitar la toma de carreteras y vías en las ciudades. De nuevo, la protesta social se usa para poner contra la pared a un país que necesita usar su tiempo en construir opciones de progreso antes que en confrontaciones estériles que solo producen daño, causando rechazo entre los colombianos.

Es la manera de aprovechar la aparente debilidad de un Gobierno que acaba de posesionarse, al cual no favorecen las encuestas y el que no tiene una mayoría clara en el Congreso de la República. Por fortuna, en esta oportunidad se han producido expresiones como la de la Asociación Colombiana de Camioneros que agrupa a 18 seccionales, la cual ya informó que no participará en el paro.

Queda una aparente minoría dispuesta a producir lo que puede convertirse en un hecho que afectará la economía de todo el país, empezando por los mismos transportadores. Sin duda, hay promesas y compromisos que no se han cumplido y otros temas como el costo de los combustibles o la posibilidad de imponer más tributos merecen atención.

Pero no es con un paro nacional que será aprovechado por quienes tienen intereses políticos y reciben en bandeja de plata la oportunidad para enfrentar al Gobierno y hacer proselitismo, o por los agitadores de siempre que pretenden sembrar el caos y la violencia. Por el contrario, es recurriendo a las vías que están abiertas para hacer escuchar sus reclamos, en vez de cerrarlas con radicalizaciones y chantajes que a no dudarlo serán rechazadas por los colombianos.

Que los vehículos piratas no compitan con el camionero legal, que no se grave el IVA al transporte de carga o que se pidan cambios a la fórmula para fijar el precio de los combustibles, son asuntos que deben debatirse y merecen respuestas. Pero nada se logrará si a ello se agrega la toma abusiva de las vías y la posible confrontación con las autoridades que deben cumplir con su deber de hacer respetar los derechos de la sociedad.

Lo que hay detrás de ese anuncio es más bien un oportunismo malsano que causa incertidumbres y amenaza la estabilidad del país. Salvo por la oportunidad para incendiar las calles con la protesta social como anunció el excandidato Gustavo Petro al momento de ser derrotado, éste debe ser momento para abrir un compás de espera al recién posesionado presidente Iván Duque y debatir en forma pacífica y democrática sus propuestas.

Ese llamado no significa reclamar el unanimismo alrededor del Gobierno o condenar los reclamos de los sectores que componen nuestra Nación. Pero sí es el momento para aceptar que se debe evitar que la protesta social sea utilizada como instrumento con el cual la sociedad queda como rehén de exigencias imposibles de cumplir, o de intereses partidistas como los del senador Petro.

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