El nuevo Contralor

El nuevo Contralor

Agosto 23, 2018 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Luego de la selección que hizo la Universidad Industrial de Santander y de las negociaciones políticas que tuvieron lugar en el Congreso, fue elegido el doctor Carlos Felipe Córdoba como Contralor General.

Además de ejercer las labores que fija la Constitución para su cargo, el nuevo funcionario está llamado a promover y realizar las transformaciones que se requieran para combatir la corrupción y proteger el patrimonio del Estado.

Por encima de las especulaciones, el doctor Córdoba fue elegido en un proceso que no puede ser objetado, así existan toda clase de suspicacias sobre la natural negociación que debe producirse en una elección, en la cual participan las fuerzas políticas representadas en el Legislativo. En adelante serán su labor y la manera en que actúe en el ejercicio de la función de control, las que demuestren su independencia frente a quienes lo eligieron.

Lo que no tiene discusión es que el nuevo Contralor deberá seguir la labor que su antecesor Edgardo Maya realizó para vigilar el uso de los recursos públicos y sancionar a los funcionarios y particulares que desfalcaron el erario. Esa es quizás una de las más difíciles funciones que deba realizar cualquier servidor público, en un país donde el control casi siempre llega cuando ya no hay nada qué hacer y donde el culto a los trámites y legalismos se convierte en barrera casi insuperable que protege a los depredadores en desmedro del interés general.

Es contra ese orden de cosas que se debe actuar. Como bien lo planteó el excontralor Maya en múltiples oportunidades, no es posible seguir teniendo sesenta y ocho contralorías que cubren a los municipios, los departamentos y la Nación, porque ello es foco de clientelismo que anula el poder de control, el cual se transa sin ningún recato.

Y no puede ser posible que la Contraloría carezca de herramientas sólidas para perseguir a quienes atentan contra las arcas del Estado que administra los impuestos pagados por todos los colombianos. Para ello tendrá que señalar el camino que acabe con la impunidad que garantiza una legislación confusa, lo cual impide castigar a los defraudadores y recuperar lo que le roban al patrimonio nacional.

Para cumplir ese cometido, el Contralor deberá concitar el respaldo del Congreso que permita llevar a cabo las trasformaciones que se requieran. Será una labor difícil, en la medida en que tocará las costumbres y tradiciones clientelistas que se mueven tanto en la capital como en la provincia colombiana. Es el reto que tienen quienes fueron elegidos representantes de la voluntad popular de nuestra Nación.

Sin embargo, el respaldo de 203 de los 208 legisladores que integran el Congreso al doctor Córdoba da para soñar con que las transformaciones que necesita el control fiscal en nuestro país sí son factibles. Y que las mayorías del Legislativo son conscientes de la necesidad de tener una Contraloría con la transparencia y el poder suficiente como para cerrar las venas rotas que destruyen la moral pública, y frustran la capacidad de las instituciones para atender las necesidades de los colombianos.

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