El limbo del Perú

Escuchar este artículo

El limbo
del Perú

Octubre 01, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

En un súbito desarrollo de la crisis política que afecta sus instituciones, el Perú vio cómo el Presidente de la República llamaba a elecciones para renovar el Congreso y éste replicaba con la suspensión del mandatario y la posesión de la Vicepresidenta. Es la consecuencia de la degradación en la cual han caído la política y el Estado peruano por causa de la corrupción y la resistencia a los cambios.

Todo ello ocurrió en un día el pasado lunes. Sin embargo, es el producto de una crisis que se empezó a fraguar desde el momento en que se destaparon los escándalos de los contratos de Odebrecht que involucraron a cinco expresidentes, uno de los cuales se suicidó. Que tiene en la cárcel a más de un funcionario, político o juez, y ahora mismo completa dos presidentes no elegidos en el último año, producto de la confrontación política de quienes piden cambiar las cosas para relegitimar el Estado y aquellos que se aferran a sus curules, a sus magistraturas en la Justicia y a las cuotas en el Ejecutivo, símbolos del poder que detentan.

Antes, el Congreso había archivado los proyectos de reforma política presentada por el presidente Martín Vizcarra, el pasado 28 de julio, lo cual fue un claro choque que anunciaba una confrontación profunda pues el Mandatario había amenazado con el cierre del Congreso y el llamado a elecciones. De ahí se originó el pedido de una cuestión de confianza del Gobierno para cambiar el sistema de elección de los magistrados del Tribunal Constitucional.

La gota que desbordó la taza fue la elección acelerada de seis de esos magistrados, algunos de cuyos candidatos son cuestionados por corrupción, y la decisión de no considerar el recurso presentado por el Jefe del Gabinete. Fue la ratificación de una conducta dirigida a proteger a los acusados y a los jefes políticos de cualquier actuación contra ellos, de espaldas a la voluntad popular y a las necesidades de un Estado necesitado de legitimidad después de tantos escándalos en lo últimos años.

Fue el anuncio de una colisión de poderes que tiene a Perú en el limbo, y derivó en la disolución del Congreso anunciada por el presidente Vizcarra. Ese acto, al parecer discutible desde el punto de vista jurídico, fue respondido por las mayorías del Legislativo con otro igual de discutible, la suspensión del Mandatario por un año y la posesión de la vicepresidenta, Mercedes Aráoz.

“Perdimos todos”, dijo el diario el Comercio de Lima en su editorial de ayer, al comentar los hechos que sin duda no interpretan el pensamiento de los peruanos. Es el uso de las prerrogativas que otorga la Constitución al Congreso y a los gobernantes para defender intereses lejanos al bien común o para producir una crisis que deja al país en la incertidumbre.

Habrá que esperar a que sea el Tribunal Constitucional, el último motivo de la confrontación, el que resuelva la controversia jurídica, aunque la política no parece tener salida. Es la resistencia al cambio que tanto en Perú como en Colombia impiden renovar las instituciones para evitar que se acabe de destruir la credibilidad y legitimidad del Estado de Derecho.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS